Razones para seguir en Venezuela, por María Denisse, @VzlaEntrelineas

952 Venezuela

Por María Denisse Fanianos, 28/08/2013

@VzlaEntrelineas

Ante todo agradezco de corazón todos los correos que recibí la semana pasada dándome el pésame por la muerte de mi abuela y agradeciendo mis líneas sobre los inmigrantes. Cada mensaje fue muy emocionante. Se destacaba el amor por este país y la acogida y amplitud del venezolano quien no sólo recibió con los brazos abiertos a quienes llegaron a estas tierras, sino que se unieron entre ellos logrando una mezcla racial y cultural que ha enriquecido de manera única a nuestro país.

Una venezolana, hija de inmigrantes, que emigró a Ecuador me escribió: “Yo me asombro y ¿maravillo? que gente como tú siga en Venezuela y creyendo en ella: mi fe no es la tuya, no sé si por fortuna o infortuna. Estoy consciente que todos no nos podemos ir o no nos queremos ir, y, como decía aquella famosa frase, “…el último que apague la luz…”. “¿Sería mucho pedir que cuando tengas tiempo y disposición de ánimo compartieras tus razones para seguir en un país que se hace agua, como afortunadamente no le pasó al de tu abuela libanesa, y no saltar al primer bote salvavidas que encuentres y empezar a remar a tierras más seguras y prometedoras?”.

Hoy escribo ¿Cuáles son mis razones para seguir en Venezuela?

Una de las cosas que más me ata a este país es que los venezolanos somos unos “igualados” ¿A qué me refiero con eso? Para que lo entiendan bien les relato algo de un amigo venezolano que se fue a Colombia exiliado. Él cuenta que un día fue a visitar a una señora y mientras la esperaba se puso a conversar con la cocinera. Cuando la dueña de la casa llegó se puso furiosa y mandó a la empleada a la cocina. Él le dijo que por qué hacía eso y ella le contestó: -Porque mis empleados tienen prohibido hablar con las visitas, lo que pasa es que ustedes los venezolanos son unos igualados. Algo parecido me pasó a mí en Santo Domingo y a mi cuñada en México. Y es que no hay cosa más maravillosa que sentir que todo a quien tienes al lado es tu hermano venezolano (llámese barrendero, bombero, carnicero, etc.). Eso es así en la mayoría de la población a pesar que unos pequeños grupos hayan querido sembrar odio y división.

Otro aspecto que lo amarra a uno a este país es el clima, las montañas (yo particularmente no puedo vivir sin el Ávila), las playas… A lo mejor dirán que eso es una tontería pero me consta que hay inmigrantes que han tratado de volver a sus países de origen y se han regresado porque no se acostumbran al clima.

Otra razón muy importante que me ata a Venezuela, y que me da una inmensa esperanza de una salida a este laberinto, es que aquí hay muchísima gente talentosa (de todas las clases sociales, políticas y económicas) que están estudiando y trabajando por un futuro mejor para todos. Unos no se pueden ir y otros no nos queremos ir. Conozco personalmente cientos de organizaciones, fundaciones y miles de personas que están trabajando desde hace muchos años, en silencio y sin descanso, por los más necesitados y por dejar bases sólidas arraigadas en valores. Ya se están viendo los frutos y se verán muchos más porque tenemos una generación de jóvenes que vale más que el oro.

Otro punto que me ata fuertemente a mi patria es nuestra Iglesia venezolana. El trabajo que ésta ha realizado durante muchos años, y especialmente en esta última década es impresionante. Soy testigo de la labor incansable de todos nuestros obispos, de miles de sacerdotes, religioso(as), misionero(as), laicos que están abocados a llevar la palabra de Dios y a sembrar los valores cristianos, la unión y la paz en todos los rincones de Venezuela. ¡Yo no podría irme de mi país y dejar a mi Iglesia y a mi gente sola!

Por sobre todo esto, ¡y muchas otras razones!, tengo una fe inmensa y una esperanza contra todo pronóstico que me garantiza que aquí no se va a apagar una última luz sino que por el contrario de Venezuela va a salir una luz que iluminará a muchos en el mundo entero con el gran ejemplo de fe, oración, paciencia, perseverancia, fortaleza, sacrificio, solidaridad, honestidad, unión y paz que muchos ¡millones! de venezolanos están dando en estos momentos cruciales de nuestra historia.

Termino con unas líneas que me escribió un lector desde Alemania: “Yo siempre digo que volveré a Venezuela así tenga 70 años (ahora tengo 51) y trabajaré hasta los 90 o más. ¡Espero que tú y tu familia nos ayuden! Y que haya una mentalidad de trabajar todos juntos para reconstruir un país con esfuerzo y ganas. Va a ser difícil… pero no imposible”.

Pues así será, difícil pero no imposible. Cuenten con quienes nos quedamos, porque nos estamos exprimiendo hasta los tuétanos para tener un país que pueda volver a recibir con los brazos abiertos a todo el que quiera estar aquí. Contamos con sus oraciones para que Dios nos dé la fortaleza de seguir adelante y ya verán que las luces serán grandes ¡muy grandes! luces de verdad, de libertad, de justicia y de paz para todos los venezolanos.

mariadenissecapriles@gmail.com

http://www.eluniversal.com/opinion/130828/razones-para-seguir-en-venezuela

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