Archivos del mes: 28 septiembre 2012

Boletín # 11, Evolución del Registro Electoral Parte 2

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¡Capriles presidente!

POR OSCAR LUCIEN. EL NACIONAL 28 de septiembre de 2012.
“Capriles presidente” podría ser el titular de primera página más ecuánime de la mañana del 8 de octubre. Pero hay otras posibilidades. En tono celebrativo: “Se vio y se sintió”; “Avalancha”; “El autobús del progreso de punta a punta”; “David venció a Goliat”; “Venezolanos votaron por el futuro”.
A modo de condena del pasado también cabría: “Abajo cadenas”; “Se acabó la cháchara”; “Venezuela dijo No al militarismo”; “Rechazo contundente al continuismo”. En lo personal, apostaría a un titular más en sintonía con lo que ha sido la propuesta de Henrique Capriles Radonski y que allane el camino a la gran tarea de reconstrucción y de reconciliación que tenemos por delante: “Venezuela es de todos los venezolanos, debemos reconocernos desde nuestras diversas visiones y banderías políticas y, juntos, apostar por un mejor país”.
Triunfalismos aparte, porque, como en la pelota, el juego termina con el “out” 27, y lo primero es votar masivamente por Capriles el próximo 7-O, mi confianza en el triunfo del candidato del futuro se funda en el clamor que siento en la calle: no más insulto, no más peleadera, aspiración a una vida segura y de calidad. Y aunque el candidato del pasado, el presidente saliente Chávez, se negó obstinadamente a un debate con Capriles, los términos de comparación están claramente expuestos en la arena electoral.
Chávez Frías, ex militar golpista, tiene catorce años en la jefatura del Estado. Honestamente, no cabe en mi cabeza que los venezolanos puedan reelegir y premiar con veinte años en la Presidencia de la República a un individuo que ha dilapidado los más altos ingresos que ha tenido Venezuela, que ha sido incapaz de resolver los ingentes problemas de los más pobres, que ha dividido y enemistado a la familia venezolana, que se ha peleado con presidentes de América Latina y de otros países, que manifiesta una enfermiza sumisión a los designios de la dictadura de los hermanos Castro en Cuba, que utiliza los recursos del Estado y la obligatoria asistencia a los más desvalidos con los métodos más grotescos de las dictaduras totalitarias (fascista, nazista y comunista) del siglo pasado y que, en forma visible, muestra sensible deterioro de su salud (y no me refiero sólo a la mental).
Son numerosas las personas que me encuentro por la calle y que de manera discreta me dicen: “Trabajo en una empresa del Estado, pero hay un camino”; “trabajo en el Seniat”, “trabajo en la Contraloría”, “trabajo en Tránsito Terrestre, no puedo ir a las marchas, pero voy a votar por el flaquito”. Ese sentimiento en la calle es lo que confirma mi convicción de que Capriles será electo presidente el próximo 7-O. ¿Cómo sería posible premiar con 20 años a un Presidente bajo cuyo mandato han asesinado a más de 150.000 venezolanos, y tenga el descaro de afirmar que estamos bajo una “sensación de inseguridad” (sic) y que todo es producto de una manipulación mediática? ¿Quién, en su libre albedrío, puede premiar con 20 años a un Presidente que apenas hace una semana, en plena campaña electoral, reconoce que el talón de Aquiles de su gobierno es el burocratismo, la ineficiencia y la corrupción?
Capriles será electo Presidente, no tengo la menor duda. Advierto, matizo, sin triunfalismo. Hay que salir a votar, a comprometer a familiares y vecinos ante una coyuntura excepcional de ofrecer a nuestros hijos y nietos un futuro digno, en paz, en un país que reconociendo sus diferencias cree las condiciones para un proyecto compartido, sin exclusiones. Venezuela tiene enormes potencialidades, pero si todos remamos en la misma dirección. Esa es mi convicción ante la oferta de Capriles. Capriles no es el Mesías, ni vamos a elegir a un nuevo salvador de la patria. Es un hombre joven que muestra una trayectoria pública comprometida con el servicio público. Su discurso es incluyente, desde ya ha tendido una mano a quienes honestamente han sido partidarios del Presidente saliente, y en particular a los más pobres, que han sido víctimas de una campaña salvaje de intimidación y de terror en la que se insiste en que el nuevo gobierno suprimirá algunos beneficios. La respuesta del candidato del futuro ha sido muy clara: los recursos del Estado pertenecen al pueblo y no pueden manipularse como dádiva de ningún mandatario. Capriles también ha sido contundente con sus seguidores: no es el momento del pase de facturas y del reconcomio: lo que sea del ámbito de las leyes y de la justicia tendrá su curso, pero él ofrece la plataforma del encuentro, de la suma de voluntades en reconocimiento a la diversidad de la opinión política del país.
Capriles cuenta con mi voto.
Fuente: ttp://www.el-nacional.com/opinion/Capriles-presidente_0_53394664.html

Mi voto es mi secreto

Por Vladimiro Mujica, 27/09/2012
Esta será la consigna de un pueblo que se va a rebelar el 7-O contra el miedo y la humillación
Se aproxima una jornada histórica que puede marcar el comienzo del fin del Apartheid chavista
Cada 27 de abril se celebra en Sudáfrica el Día de la Libertad.
En ese día del año 1994 se realizaron en ese país las primeras elecciones libres después del fin del Apartheid, y las mismas resultaron en la elección de Nelson Mandela a la presidencia con casi 63% del voto popular. El significado de esas elecciones, no solamente para el país africano, sino para todo el mundo, fue inmenso entre otras cosas porque se demostró que después de un período terrible de división racista impulsada por la minoría blanca, fue posible reconciliar al país y abrir un espacio al futuro de una sociedad integrada. Este proceso no habría sido posible sin el liderazgo de un estadista de la talla de Mandela, quien después de pasar 27 años en prisión emprendió la tarea de reunificar a su nación.
Tres cineastas, Julie Hendersen, Thulani Mokoena y Donne Rundle, produjeron un testimonio cinematográfico del día histórico de una votación que cambió los destinos del mundo en un documental titulado My vote is my secret.
Quizás mucha gente piense que la comparación entre el fin del Apartheid y el fin de la era chavista sea un tanto exagerada, pero en rigor existen muchos puntos interesantes de semejanza. La Venezuela que heredó Hugo Chávez en 1998 tenía un sinnúmero de problemas, muchos de ellos resultado del crecimiento incontrolado de la pobreza y la falta de equidad social y oportunidades para todos que la democracia venezolana no pudo garantizar. A eso se le unía una suerte de incredulidad ciudadana en los partidos políticos producto de la corrupción y de años de alejamiento de la gente y que eventualmente se tradujo en el crecimiento de la antipolítica, una manifestación de rechazo a los partidos. Pero el tipo de fractura que el chavismo ha traído al país no tiene precedentes en los últimos cien años de nuestra historia, más bien hay que buscarlos en los capítulos más oscuros de las guerras de independencia y federación y el esclavismo. La revolución ha magnificado y depredado las divisiones regionales, sociales, económicas, religiosas, e incluso raciales, que ha creado entre los venezolanos. La condición de país mestizo por excelencia que antes exhibíamos con orgullo se ha transformado, por virtud de la más abyecta manipulación política y cultural de nuestra historia, en un escenario de enfrentamiento entre nuestras raíces india, negra y blanca. En más de una dirección el chavismo ha construido una versión tropical del Apartheid, una donde el gobierno de la oligarquía “rojita” existe solamente para un sector de la población.
La jornada electoral del 7 de octubre puede marcar el comienzo del fin del Apartheid chavista. Y es precisamente en conexión con la misma que el título de la película sudafricana es especialmente apropiado. La perversión de la democracia que ha ocurrido en estos 14 años no solamente ha afectado a las instituciones sino que se ha traducido en un intento por controlar todas las manifestaciones sociales. Es así como el entramado de los programas de asistencia organizados por el gobierno y el crecimiento desproporcionado del número de empleados públicos están orientados a crear una cadena de dependencia entre la gente y quienes distribuyen los empleos y los beneficios. A ello se le une una perniciosa campaña para convencer a la gente de que el voto no es secreto y que en consecuencia, tarde o temprano, todos estamos sujetos a las represalias de quienes se creen los dueños del país sino se reelige a quienes nos gobiernan.
APROVECHAN IGNORANCIA El número de venezolanos que piensan que el secreto del voto está comprometido no es para nada despreciable. En esta materia el chavismo actúa como un ente depredador de la ignorancia de muchos de nuestros compatriotas con menor grado de educación quienes aceptan como posible cualquier especulación con un vago contenido de palabrería tecnológica. Pero nuestro Big Brother tropical no se limita a eso y arremete contra los empleados públicos y todos quienes le deben su subsistencia a los programas de asistencia gubernamentales para lograr controlar con el miedo lo que no pueden controlar por medios legítimos. La campaña del miedo por supuesto no se restringe a amenazar a quienes voten en contra del candidato Chávez, sino a esgrimir el fantasma de la violencia sino se reelige al comandante.
La humillación que significa que a un individuo se le confisque su libertad personal de decidir quién debe dirigir los destinos del país sometiéndolo al chantaje del poder no es menor.
En esto, como en muchas otras cosas, al chavismo se le pueden voltear las cosas en una avalancha de descontento que se ha estado generando por la burla a las esperanzas de la gente y la intención de controlar nuestra existencia que una pequeña pero voraz oligarquía revolucionaria exhibe impúdicamente.
Un país que exige cambio se encuentra a las puertas de una elección histórica.
El voto es mi secreto se puede terminar por convertir en un mantra de quienes se van a rebelar el 7 de octubre contra el miedo y la humillación que imponen quienes, bajo la consigna de la defensa de la revolución, pretenden confiscar la libertad de todos. Un secreto personal, surgido de la convicción de la confidencialidad del voto, puede expresarse en las urnas electorales, fuera de la mirada indiscreta del Big Brother tropical, y convertirse en una enorme fuerza social y política contra la cual poco valdrán las pataletas y las amenazas del chavismo extremista.
Vladimiro Mujica es miembro de Compromiso Ciudadano

Inciertas condiciones aplican


Por Angelica Alvaray, 27/09/2012
El tiempo se hace infinito cuando uno quiere que algo llegue pronto. Cuando estábamos pequeños, esperar la navidad o el cumpleaños se hacía eterno, los meses que faltaban eran tan largos que, después de lloriquear un poco para ver si estaba en manos de papá o mamá apurar las cosas, se nos olvidaba un rato, solo para que la ansiedad de la espera volviera unos días o unas semanas después, con las ganas apremiantes de tener el juguete nuevo, o de que vinieran los amiguitos a la fiesta.
En Venezuela estamos esperando las próximas elecciones presidenciales desde hace ya mucho tiempo. Hemos vivido los últimos diez años de elección en elección, de promesa en promesa; hemos visto candidatos mudarse de bando, de rol, de discurso. En cada votación a la que hemos asistido, la oportunidad de cambiar el modelo de gobierno ha ido ganado terreno: ha surgido un nuevo liderazgo político y hemos abierto espacios de convivencia en un entorno hostil, donde hasta hace poco ha privado el antagonismo entre bandos que no se reconocían entre sí, donde ganar era aplastar al enemigo, como si fuera una guerra.
Cambiar por la vía democrática significa salir a convencer, a motivar, a convocar a la construcción de un mejor país. Significa también cambiarnos a nosotros mismos. Dejar a un lado el resentimiento, ese “te espero en la bajadita” que a veces se sale de la sonrisita del que se siente ganador o poderoso; apartar la amargura, la frustración, vencer la duda y la indiferencia, el recelo de los que ya han votado y se han desilusionado una y otra vez.
Por fortuna, entre los nuevos votantes hay un gran porcentaje de jóvenes con ilusiones frescas, recién salidas del horno, capaces de soñar y ver un mundo más amable. Entre esos jóvenes está nuestro candidato, que se ha dedicado en cuerpo y alma a recorrer pueblo por pueblo para convencernos de que ese cambio es posible.
Faltan menos de dos semanas. Parece una eternidad llegar al siete de octubre, como cuando el equipo de uno está ganando por un gol de diferencia y faltan los tres minutos del descuento, tres minutos que se transforman en ciento ochenta segundos individuales e infinitos. Una eternidad por lo cerrado de la contienda, gana, no gana, gana; las encuestas son hoy las margaritas de los enamorados, me quiere, no me quiere, no sabemos si hay suficientes pétalos, si son pares o impares los números.
No son unas elecciones cualesquiera. Cuando estemos frente a la pantalla de votación vamos a marcar nerviosos el modelo de país que queremos. Tocaremos un botón, una tarjeta y ganará el que sume la mayoría de votos. La suerte estará echada, esperaremos en tensa calma el conteo de los resultados, ejerciendo como ciudadanos responsables la defensa del voto, dentro de las leyes y la normativa establecida.
Pero todavía hay que descontar los días uno a uno, cruzar los dedos para que todo vaya bien, para que los cierres de campaña sean un reflejo de lo que ha sido este proceso y que al final nos demos como país la oportunidad de tener unas elecciones limpias y un futuro diferente.
De aquí al siete de octubre, inciertas condiciones aplican.
Tomado de:

Una gorra es la esperanza


Por Jordy Enrique Moncada, 27/09/2012
La boina se cae de lado, la mejilla se sonroja y las lágrimas comienzan a evaporarse, la alegría y la esperanza se apoderan de la mirada de un país relegado a la violencia, al insulto desaforado, a la imposición de una oscuridad teñida de roja obsesionada con la uniformidad de pensamiento, de acción y de sumisión.
Con el agua al cuello nació una idea, de esas que son irrebatibles, una idea llena de colores, carente de resentimiento y enfocada en una sola cosa, el progreso de todos. Y con lo complejo que puede ser entender el progreso cada uno salió al encuentro de la puerta más cercana, en busca de ese punto en común, en busca de esa esperanza que nos acompaña cuando la violencia nos quita el sueño.
La emoción del futuro nos hizo entender que el pasado se deja atrás con la valentía que demanda enfrentar a una máquina que nos ofrece dos caras, a su encuentro saldrán millones, bastará sólo con tener la certeza de que el país ya no es adolescente, así demostraremos que no necesitamos afiches de pared, sino herramientas para superarnos.
Y cuando las papeletas anuncien que el país se contagió de quien rescató nuestra bandera en forma de gorra, de aquel que nos recordó que la patria es tricolor y no roja, nunca opresora y menos manipuladora, en ese momento, sólo quedará colmar las calles de alegría y juntar los esfuerzos en la dirección necesaria, la del progreso.
Después de todo Venezuela creció, ya no es adolescente, el llanto nocturno producto de la miseria y la incertidumbre se venció con la alegría de todos los que salimos al encuentro de un futuro más próspero, con la esperanza de quienes sabemos que el sueño se puede vivir, con la certeza de todos los que hemos visto a la gente cambiar de opinión, con la intención de aquel que se burla de la encuesta y le dice la verdad a la máquina.
Nos espera el día de la confidencia tecnológica, nuestro índice indicará el camino, nuestra gorra mostrará la amplitud de la decisión y la boina quedará para hacer documentales de antaño, dentro de dos domingos firmaremos la consigna del nunca más.
Cuando lleguemos a descansar ese domingo sabremos que enfrentaremos un lunes diferente, aunque siempre llega el lunes, decidiremos nuestro estado de ánimo desde el día anterior, tenemos en nuestras huellas la posibilidad de dejar huella, de hacer historia, de cambiar la historia, de poner la primera piedra.
Y aunque el país continúe, aunque las calles sean las mismas, aunque el cielo sea igual, aunque el Ávila nos siga resguardando, aunque el Guaire tenga más cuerpo, aunque Bolívar siga inmóvil en cada plaza, aunque los afiches sigan ensuciando nuestras calles, aunque el salario siga sin alcanzar, aunque la morgue siga desbordada de trabajo, el 8 de octubre el país puede amanecer distinto.
El camino estará en una pantalla, que nos regalará un papel que guardaremos en una caja y llegaremos a casa a buscar esa gorra que nos llena de esperanza, entrará la noche con sus rumores y por las venas de Venezuela correrá la decisión de irnos a dormir sin miedo, pues habremos sentenciado el cambio.
@JordyMoncada
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Boletín #10, Evolución del Registro Electoral Parte 1


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Es lo cotidiano, estúpido

Por Lissette González, 21/09/2012
Eso lo ha tenido claro el candidato Henrique Capriles Radonsky y ha enfocado hacia estos temas su campaña: las necesidades de la gente, los problemas del día a día. Ha logrado mantener su discurso alejado de asuntos más abstractos como la democracia, las libertades y derechos individuales, defecto muchas veces achacado en el pasado a las promesas de los dirigentes de oposición. Sorprende que sea hoy el chavismo quien ofrece abstracciones: construir el socialismo, acabar con el capitalismo y la opresión o defender los intereses de pueblo en lugar de los intereses de burgueses y oligarcas, pueden ser buenos slogans desde la oposición porque atrapan al inconforme. Pero después de casi 14 años de gobierno, dicen muy poco a la gente común que no encuentra en estos conceptos la respuesta frente a la inseguridad, el desempleo o la puerta cerrada en el Barrio Adentro más cercano a su casa.
Por eso Henrique Capriles lo enfatiza cada vez que toma un micrófono: escuelas para todos los niños, salud para todos los venezolanos, crear empleos de calidad para todos. Y las propuestas son concretas, para cada una de estas áreas y además son públicas y se pide al ciudadano que envíe sus comentarios, como pueden ver en este enlace. En mis primeras incursiones en su página web me preocupaba un poco que se presentaban más detalles en las propuestas para infraestructura, empleo y sectores productivos, pero no tanto para el área social. Sin embargo, hoy colgaron la propuesta educativa por lo que es previsible que también tengamos a disposición la de salud y seguridad social en los próximos días antes de las elecciones.
Sin duda, para la mayor parte de los electores con la información que aparece en esta web es más que suficiente: se establece con claridad qué problemas debe enfrentarse en cada área, una visión general de cómo piensan hacerlo y metas concretas, verificables, para los 6 años de gobierno. Pero a mí me quedan algunas preguntas que cuelgo aquí, esperando que la discusión sea provechosa para un nuevo gobierno:
-¿Si la educación y la salud son derechos universales garantizados por nuestra Constitución, qué papel juega o debería jugar el sector privado en la prestación de estos servicios?
-¿Cómo haremos para garantizar los derechos laborales de la población actualmente ocupada en empleos informales o precarios? Por exitoso que sea un plan de empleo, no podrá incorporar a cerca de la mitad de la población ocupada en pocos años.
-¿Podremos tener un concepto de seguridad social más amplio, que no sólo incluya las pensiones de vejez o incapacidad? ¿Cómo proteger a las familias de menores ingresos frente a contingencias como el desempleo involuntario?
-¿La capacitación para el trabajo será solo para los jóvenes que han abandonado el sistema escolar formal? ¿El sistema educativo debería seguir orientado a culminar únicamente en la formación universitaria?
-Por último, ¿las inequidades que encontramos hoy son producto exclusivamente de la ineficiencia en los organismos públicos? ¿qué aspectos de su diseño institucional debemos revisar?
Si los resultados electorales del 7 de octubre traen como consecuencia un cambio de gobierno, habrá mucho que preguntarse, mucho que innovar. Tanta desidia acumulada genera un tremendo reto, debemos asumirlo con entusiasmo, dispuestos a dar la discusión abierta necesaria para lograr cambios que sean sustentables y disminuir las probabilidades de que vuelvan estos tiempos de autoritarismo y estancamiento.
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La gaita prohibida, Grupo Barrio Obrero de Cabimas, “Ni una bulla”

Por Moraima Gutierrez, 20/09/2012
El conjunto Barrio Obrero de Cabimas “Patrimonio musical del estado Zulia” es uno de los pocos grupos que aún se atreve a grabar gaitas contestatarias que expresan el sentir de un importante sector del pueblo venezolano.
“Ni una bulla” cantando Alexis Delgado comenzó a recorrer desde ayer a la velocidad de la luz. Emisoras web ya la incluyen en sus pautas. Lastimosamente, por razones obvias, ningún director de emisora radial la incluirá en su parrilla de programación. Supongo que se preguntarán ¿por qué?

“Ni una bulla” no sonará en estaciones AM y FM del país y la respuesta a la interrogante es sumamente sencilla: temor a ser sancionados…podrían recibir órdenes de cierre temporal de sus frecuencias o el finiquito de sus permisos de transmisión.

Sin embargo quienes habitan el país y difieren de la gestión gubernamental desde ayer la pusieron a circular a través de las redes sociales a todos los rincones del planeta.
“Ni una bulla” es una una composición con derechos reservados que destaca claros aspectos de la agenda presidencial que afectan al venezolano. Se refiere a los desaciertos y a la mala praxis que durante 14 años ha desarrollado el mandatario nacional favoreciendo a gobernantes y a pueblos de otras naciones y ajustando a cuenta gotas los beneficios a quienes por derecho les corresponde.
Los integrantes del conjunto Barrio Obrero de Cabimas siempre han golpeado sus cueros, han hecho roncar sus furros y han alzado sus cantarinas y pueblerinas voces por revelar las injusticias que desde el punto de vista político inciden en contra del bienestar y progreso la sociedad venezolana y este año no podía ser la excepción.

Diga Usted…¿qué opina de esta gaita 2012?

¡No moriré inactivo!

 Por Eddie Ramírez, 25/09/2012

“No moriré inactivo esperando un rescate que aguardo desde hace días y que nunca llegará. Prefiero encontrar un camino aunque tenga que vencer muchos obstáculos”. Palabras más, palabras menos, eso fue lo que declaró Fernando Parrado. Se propuso encontrar un camino y no esperar una muerte lenta confiando en que otros solucionaran su problema. Hizo lo apropiado, es decir utilizar las únicas herramientas que disponía: la voluntad y sus piernas. Eso le salvó la vida a él y al resto de los sobrevivientes del avión que cayó en la cordillera de Los Andes en octubre de 1972.
Ojalá este ejemplo motive a quienes todavía se niegan a votar argumentando que habrá fraude o que ningún dictador entrega por las buenas. En las circunstancias actuales, con un país dividido y cuando los dictadores siglo XXI deben guardar ciertas apariencias democráticas, los ciudadanos tenemos solo la herramienta del voto. No será sencillo vencer el ventajismo oficial, la guerra sucia, el amedrentamiento a los empleados públicos y las agresiones físicas a los demócratas en los llamados “territorios chavistas”, pero no tenemos otra opción.
A quienes todavía dudan por quién hacerlo, porque “mi comandante es amigo de los pobres, nos habla todo el tiempo y nos ayuda con las misiones”, les solicitamos se pregunten si deberían tomar otro camino. Todos queremos progresar y tener una mejor calidad de vida. ¿Podemos lograrlo con alguien que confisca la propiedad privada, que ha destruido el aparato productivo nacional y prefiere contratar obras con empresas extranjeras?
¿Debemos darle otros seis años a quien no respeta la disposición constitucional de otorgarle a los estados los recursos que les corresponden y que designó directivos ineptos en Pdvsa, empresas de Guayana, Metro de Caracas, Corpoelec, Banco Central, entre otros.? ¿Debemos aceptar las violaciones a los derechos humanos, tolerar insultos a quienes no pensamos como él, permitir que escoja a dedo a los gobernadores del PSUV y que sus “mejores amigos” sean los dictadores de Zimbawe, Bielorrusia e Irán?
Hay otro camino. El del respeto al adversario político y a la propiedad privada. Un camino que proteja a los desvalidos, mejore las misiones y proporcione confianza a los inversionistas para crear empleo. Un camino que enfrente la inseguridad, la inflación, la escasez de vivienda y de servicios. En estos 14 años hemos transitado por un camino que en ningún país condujo al progreso. El 7 de octubre tenemos la opción de tomar el camino del progreso que nos ofrece Henrique Capriles. No perdamos la oportunidad por ser escépticos sobre la posibilidad de alcanzarlo por el voto, ni por estar atados sentimentalmente a quien demostró ineptitud para gobernar.
Como en botica: Hoy, hace nueve años, ocurrió otra tragedia en los alrededores del Centro de Refinación de Paraguaná, cuando en la madrugada guardias del Destacamento 44 atacaron en sus viviendas a las familias de Los Semerucos. Ese hecho y la reciente explosión en la refinería deben investigarlo una comisión independiente.
¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

Boletín #9, Contribuir es la Clave, Encuestas y Tendencias Parte 4

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