Estábamos con Chávez, pero Chávez no estaba con nosotros

Gregoria García. Vocera electa de Vivienda y Habitat del CC Atanasio Girardot, Edo. Vargas, expulsada del PSUV, por denunciar corrupción en la adjudicación de viviendas
Por Radar de los Barrios, 06/05/2012
Radiografía de la base chavista, en busca del aliado necesario…
Afortunadamente, ya es un lugar común la conseja según la cual es necesario incorporar a ese-poco-más-de-la-mitad-de-país que ya está harto de la ineficiencia, la corrupción y la prepotencia de la nueva clase gobiernera, a por lo menos una parte de ese otro sector del país que hasta ahora ha simpatizado o militado en el proyecto político que lidera el actual Presidente de la República. Para el 99% de quienes hoy respaldan la Unidad Democrática está claro que esa incorporación de sectores de la base chavista al torrente alternativo es vital no sólo para alcanzar el 7 de Octubre la victoria electoral, sino además para garantizar luego la gobernabilidad democrática.
LA NUEVA OPOSICION DEBEN PROMOVER SURGIMIENTO DE UN CHAVISMO DISTINTO…
Es importante también precisar que esa conciencia clara de la necesidad de que la unidad que derrote al proyecto totalitario sea una “unidad superior”, una unidad nacional y no sólo una “unidad de la oposición”, es una conciencia compartida por la nueva dirigencia opositora y también por el país opositor. En efecto, es necesario recordar que el 12 de Febrero los venezolanos demócratas no solo eligieron un candidato. Además, escogieron una política. De manera abrumadoramente mayoritaria, los venezolanos opositores respaldaron una opción que privilegia la unidad sobre la venganza, una alternativa que no renuncia a la justicia en aras de la reconciliación, pero que tampoco confunde “justicia” con revancha. Una opción, en fin, que visualiza el cambio necesario como un triunfo de todos y no como la victoria de “unos” sobre “otros”.
QUIEN SABE A QUIEN HABLA NO EQUIVOCA LO QUE DICE
Pero para que ese loable objetivo se convierta en una acertada estrategia hay aspectos claves que deben estar claros, aunque sean “anti-intuitivos”. Nos explicamos: No es posible seguir hablando, a apenas 21 semanas del 7 de Octubre, de esos sectores de la base chavista con los cuales es necesario establecer no solo comunicación sino solidaridad, como si tales sectores fueras “abstracciones”, “constructos teóricos” o “criaturas imaginarias”, a las que cada quien le pueda inventar formas y características de acuerdo a la creatividad del imaginador, prescindiendo por completo de la necesidad de conocer realmente al imaginado. Igualmente, la idea de que a ese interlocutor de la base chavista es posible llegarle por “vía aérea”, a través del discurso genérico de la campaña, es peregrina por insuficiente. Es necesario definir a que sector de la base chavista se la va a hablar para a su vez poder definir igualmente que discurso se va a utilizar, que propuesta se le va a hacer, a la construcción de que Venezuela se le va a invitar…
ANTI-INTUITIVO, PERO EXACTO 
Y es aquí donde nos encontramos con la realidad “anti-intuitiva”: La cultura política convencional, cuando se plantea intentar convencer a sectores de su adversario, parte de la suposición que debe tratar de conquistar a quienes están en la periferia de ese adversario, por suponer que ese individuo de la periferia es más “permeable” al estar menos comprometido. Surgen entonces etiquetas y calificativos como “blando”, “ligth”, etc., para describir a ese adversario que se supone más susceptible de escuchar razones distintas a las usadas por el liderazgo que hasta ese momento había reconocido…
UN “SENTIMIENTO MUERTO” GENERA “DESORDEN PÚBLICO”…
Pero ese procedimiento de la cultura política convencional se estrella contra una realidad de naturaleza diferente, como lo es el chavismo. El oficialismo no es una totalidad homogénea, en su interior conviven sectores disímiles y aun contrapuestos, y el “cemento” que los cohesiona tiene también distintas calidades: A algunos los une el hecho de que se agavillaron para vivir de los bienes públicos; A otros los cohesiona la veneración por ciertas supersticiones que creen constituyen una “ideología”; Hay quienes se integraron al chavismo por creer que era el vehículo adecuado para el logro de objetivos políticos como la justicia social; Pero también hay aquellos cuya identificación con el oficialismo, y más concretamente con su líder, está determinada por razones de afecto, lealtad personal y solidaridad sentimental.
QUE DURO PUEDE SER EL CHAVISMO “BLANDO”
De acuerdo a estas razones para la adhesión, resulta que el llamado “chavismo blando”, “light” o “periférico” (ese chavismo que no es “militante” sino “simpatizante”) suele tener con el líder una relación que no es orgánica, sino afectiva. No está determinada por las razones, sino por los sentimientos. No evalúa gestión ni resultados, sino que pondera las presuntas “buenas intenciones” o el improbable “buen corazón” de quien ha permitido, promovido y alcahueteado la ineficiencia y la corrupción. Ese “chavismo” (light, blando o como quieran llamarlo) tiene como razones de adhesión a unas que escapan a cualquier escrutinio racional. Pese a la lógica formal, el “chavismo blando” resulta ser el “más duro” de todos, pues la fe –de todos es sabido- consiste precisamente en “creer sin ver”, y eso es precisamente lo que el chavismo necesita: Creer sin ver… porque el que llega a abrir los ojos y ve, primero “descree” y luego rechaza. De manera que si estamos a la búsqueda de un sector chavista capaz de traspasar el velo de las consignas y acompañarnos a construir nuevas realidades de justicia y progreso, no es precisamente el “chavismo light” el lugar donde debemos buscar… 
EL QUE QUIERE BESAR, BUSCA LA BOCA…
Paradójicamente, el lugar donde –sin que nadie los busque- han surgido numerosos ejemplos de resistencia y combate frente a las nuevas cúpulas podridas, es en el chavismo militante.
En efecto, son los chavistas militantes los que tienen constancia de la vocación corrupta y de la manifiesta ineficiencia de la costra burocrática gobernante. Chavistas militantes han enfrentado, con riesgo de su libertad y a veces con costo de vidas, a la burocracia tan roja como prepotente. Dentro de las coordenadas del chavismo, son los chavistas militantes los que saben que estando Chavez “bueno y sano” su entorno incompetente y deshonesto hacía lo que les daba la gana con el país, sacrificando los intereses del pueblo y privilegiando los intereses de las mafias de contratistas, testaferros y logreros.
Precisamente por eso, dentro del chavismo son los llamados “chavistas militantes” los que saben que como candidato presidencial un Chávez disminuído por la enfermedad es algo muy parecido a una estafa: En las presentes condiciones, votar por Chávez es darle todo el poder a los Diosdados, los Maduros, los Jauas, los Assaimi, en fin, a todo ese elenco que se ha hecho más poderoso y más rico mientras el pueblo chavista y todo el pueblo venezolano se ha hecho más pobre y más desesperado.
El que quiere besar busca la boca. Para buscar aliados hay que saber dónde y cómo hacerlo. Esa base militante chavista que durante los últimos seis años ha encabezado más de la mitad de las manifestaciones que en este país se han producido en demanda de empleo, vivienda y seguridad es un aliado natural de quienes queremos en un cambio de verdad en democracia y libertad, un cambio de progreso y bienestar.
Pero hay que centrar el foco, y aclarar el panorama.
Fuente:
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