Archivos del mes: 28 agosto 2009

¿El mecate será su divisa? / Óscar Lucien

¿Qué puede esperarse de un gobierno que ha instituido una condecoración “Orden 4 de Febrero” para “reconocer el heroísmo, la excelencia, la abnegación de servicio y el patriotismo bolivariano” de militares y civiles que ejecutaron el sangriento intento de golpe de Estado el 4 de febrero de 1992 contra el gobierno constitucional, electo por la voluntad popular? ¿Qué puede esperarse de un presidente que autoriza utilizar “gas del bueno” contra la ciudadanía cuando existe una clara disposición constitucional que prohíbe el uso de armas de fuego y de sustancias tóxicas en el control de manifestaciones pacíficas? ¿Acaso no violan convenios y tratados internacionales los militares, pichones de goriletes, que lanzaron sus bombas lacrimógenas en la estación del Metro donde se refugiaban mujeres, niños y ancianos de la brutal arremetida de la Guardia Nacional que reprimía a los oponentes a la cubanización de la educación venezolana? ¿No se sentía “guapo y apoyado” el oficial que arengó a sus tropas repitiendo como un lorito el discurso castrocomunista, por lo tanto inconstitucional y antidemocrático, del teniente coronel Chávez? ¿No irrespetan estos militares arrastrados a la voluntad de Chávez el mandato del artículo 328 de la Constitución, según el cual “la Fuerza Armada Nacional constituye una institución sin militancia política… al servicio exclusivo de la nación y en ningún caso al de persona o parcialidad política alguna”? ¿En la insolencia de la condecoración que el teniente coronel Chávez concede al coronel represor y politiquero de la marcha en defensa de la educación libre y democrática en nuestro país, importa discernir quién es más peligroso, el mono o quien le suministra la hojilla? ¿Jalar mecate será ahora la modalidad más expedita para que nuestros oficiales obtengan sus galones y condecoraciones?

Demasiado daño hace al país el teniente coronel Chávez al convertir a la FAN en una guardia pretoriana a su servicio. Los militares venezolanos siempre han gozado del aprecio de la ciudadanía en la medida en que se han mantenido fuera de la controversia política y leales al mandato constitucional: “La Fuerza Armada Nacional constituye una institución esencialmente profesional, sin militancia política… En el cumplimiento de sus funciones, está al servicio exclusivo de la nación y en ningún caso al de persona o parcialidad alguna”. Demasiado claro el espíritu y letra de la Constitución; ningún espacio para interpretaciones que no sea el sometimiento y respeto a la expresión de la soberanía popular y a los preceptos de la carta magna. Entiendo que el problema de fondo que tenemos que afrontar los venezolanos, y entre ellos la FAN, es la sistemática violación de la Constitución por parte del poder constituido, la conspiración de los poderes públicos contra la voluntad popular, en pocas palabras, la inédita circunstancia de un golpe desde el Estado. La orden del teniente coronel Chávez a la AN de pisar el acelerador para aprobar todas las leyes que harán de nuestro país una sociedad socialista, semejante al mar de la felicidad de los Castro en Cuba, es una brutal usurpación de la voluntad del soberano que refrendó la Constitución; es, igualmente, una traición a la voluntad popular que rechazó el inconstitucional proyecto de reforma que pretendía hacer otra Constitución conforme a los delirios socialistas (sic) y narcisistas del jefe del Estado.

Quienes manifestaban el pasado sábado 22 contra la Ley Orgánica de Educación aprobada en la AN de espaldas al pueblo, actuaban en pleno ejercicio y en defensa de los valores, derechos y principios democráticos consagrados en nuestra Constitución. Contrariamente, quienes salvajemente atacaron a los manifestantes se pusieron de lado de un gobernante usurpador que ha decidido legislar violando la carta magna y trata de imponer un modelo socialista (sic) que fue rechazado por el voto popular el 2 de diciembre de 2007.

“Maldito el soldado que dirige sus armas contra el pueblo”, sancionó el Libertador para manifestar su compromiso de poner su espada y las armas a su mando bajo la soberanía del pueblo. Los militares que hoy se arrastran ante los designios totalitarios de Chávez son indignos de la gloria de Bolívar.

Y en el ámbito más terrenal deben ser conscientes de que “todo acto dictado en ejercicio del poder público que viole o menoscabe los derechos garantizados por esta Constitución y la ley es nulo, y los funcionarios públicos y funcionarias públicas que lo ordenen o ejecuten incurren en responsabilidad penal, civil y administrativa,… sin que les sirvan de excusa órdenes superiores”.

Publicado en El Nacional, 28-8-09

Inquietantes paralelos / Humberto García Larralde

La “amenaza” como excusa para el atropello a los derechos humanos

En un acuciante análisis publicado bajo el título, Los verdugos de Hitler: Los alemanes corrientes y el holocausto (Taurus, 2005), Daniel Jonah Goldhagen se adentra en las explicaciones del por qué del genocidio judío a manos alemanas durante la Segunda Guerra Mundial[1]. La conclusión fundamental de su estudio es que este horrendo crimen respondió a un modelo cognitivo -a una ideología- enraizado en la mentalidad de la época, que proyectaba a los judíos como una amenaza diabólica que debía ser eliminada. Ello tuvo sus raíces en la tradición católica de señalar al pueblo hebreo como asesino de Jesucristo, muy en boga durante toda la Edad Media, así como en la necesidad de descalificar sus creencias por desconocer la resurrección del Señor, piedra angular de la fe cristiana. Esta descalificación tomó la forma de una desaprobación moral, pues se trataba de un pueblo que traicionaba a la fe auténtica y cuyas ideas tergiversaban el verdadero sentido del legado sagrado común –el viejo testamento. Tal visión tomó un giro trágico en la Alemania del siglo XIX con la emergencia de un concepto de nacionalidad germana definida en términos de raza o volk. La tardía unificación alemana alimentaría un nacionalismo sectario que reaccionaba contra interferencias que podían hacer peligrar a esta reencontrada germanidad.

Con el ascenso al poder del Partido de los Trabajadores Nacional Socialista Alemán (NASDP) en 1933, fueron promulgadas leyes que despojaban a los judíos de sus derechos y que los execraban de los puestos públicos y de responsabilidades en las esferas, educativa, culturales y de los medios de comunicación. Desde el Estado se propalaba una virulenta campaña de odio que proyectaba al pueblo hebreo como “moralmente depravado”, malévolamente astuto e implacable en sus designios de dominio. A través de una tergiversación perversa de la historia, la prédica nazi responsabilizó a los judíos por la derrota de la Primera Guerra Mundial; por haberse lucrado a expensas del pueblo trabajador; por el desastre liberal con que muchos identificaron a la República Weimar; y por haber causado la crisis económica de principios de los ’30, dado su dominio de las finanzas mundiales. Peor aun, los judíos estaban al frente de la amenaza bolchevique internacional que rivalizaba directamente con los nazis por el dominio totalitario de la sociedad. Las aspiraciones de un nuevo orden nacionalsocialista eran, por ende, incompatible con la convivencia con los judíos, por lo que no podían tener cabida en el Tercer Reich. El hecho de que la población judía fuese bastante reducida, y que muchos alemanes no tuviesen casi contacto alguno con sus integrantes, contribuyó a que este imaginario desplazara cualquier conceptualización basada en la experiencia de relaciones reales, personales, con ellos. Como explica el título del libro de Goldhagen, esta ideología facilitó, llegado el momento, la complicidad de parte importante de la población alemana en el genocidio perpetrado contra el pueblo judío.

¿Y Venezuela?

¿Qué implicaciones plantea esta espantosa experiencia para con la prédica de odio que destilan permanentemente el presidente Chávez y sus acólitos contra los que se oponen a sus designios de amasar un poder sin límites? No pretendo banalizar el holocausto sugiriendo que en Venezuela la situación sea actualmente parecida a la del totalitarismo nazi: hay un abismo insondable entre el “gas del bueno” que alegremente ordena usar el Comandante contra las manifestaciones que desaprueba y el gas cianuro que asesinó a millones en las cámaras de gas nazi. Pero hay una inquietante paralelo en los dispositivos utilizados para la descalificación y exclusión de quienes eran percibidos como “amenaza” y como “enemigos vitales” del pueblo alemán con los aplicados por el líder de la Revolución Bolivariana. Cabe señalar que el imaginario de Chávez se nutre también de una simbología religiosa que, como se examinó, alimentó el antisemitismo alemán. Él asume ser el profeta de un Simón Bolívar endiosado, la garantía de que los ideales que aquél representó no serán mancillados mientras él esté en el poder. La “traición” de que fue objeto su legado hace menester enjugar este agravio en un sacrificio supremo del Pueblo para hacer realidad la Revolución Bolivariana, tantas veces preterida. Oponerse a esta verdad incontrovertible de la Historia, es equivalente a una herejía en la forma de una traición a la Patria.

En esta representación, Chávez empezó también mitificando la historia para proyectarse como jefe de una lucha contra una oligarquía opresora del pueblo desde tiempos coloniales. Asumió, igualmente, el semblante de una cruzada moralista contra quienes se negaban a comulgar con sus verdades. Desde hace cuatro años ha reclutado en su auxilio los mitos del comunismo estalinista. Añade, por ende, los pretendidos estigmas de “burgueses”, “capitalistas”, a su tradicional repertorio de descalificativos: “oligarcas”, “pitiyanquis”, “lacayos del imperio” y, siempre, de “traidores”. En insólito sincretismo el socialismo del siglo XXI termina ensalzando un ideario que privilegia lo étnico y lo autóctono -rayano en algunos casos en el racismo y la xenofobia, respectivamente- en nombre de la lucha contra el “capitalismo”. Al igual que en el caso del Nuevo Orden nacionalsocialista, conlleva barrer con quienes constituyen un obstáculo irredimible a su concreción. Acompañado del culto fascista a la muerte, a la violencia y a las epopeyas militares, Chávez opta por la confrontación y anticipa una especie de rendición definitiva de cuentas –un juicio final- que promete garantizarle a sus seguidores la evasiva “tierra prometida”. Desaparece la tolerancia para con las opiniones ajenas y el diálogo para dirimir diferencias: se anuncia públicamente la “pulverización” del contrario como desenlace deseado. En tanto, profesa que lo inspira el amor por el pueblo.

Los últimos acontecimientos

La caracterización anterior tiene una expresión clara en la actitud asumida por Chávez y por algunos incondicionales ante los últimos acontecimientos. No sólo se repite la consabida campaña virulenta de insultos, descalificaciones y acusaciones prefabricadas, que incitan abiertamente al odio. Además, se aplaude, se justifica y se incita abiertamente a reprimir a quienes no les reconoce derechos ciudadanos básicos, como aquel de marchar pacíficamente a la Asamblea Nacional y ser escuchados en sus planteamientos. En su Aló Presidente Nº 338 del domingo 23 de agosto, Chávez felicitó al comandante de la Guardia Nacional, Antonio Benavides Torres, por ordenar la represión contra los que protestaron el sábado 22 contra la Ley Orgánica de Educación (LOE) y luego arengar políticamente a su tropa:

“¡Felicitaciones del pueblo! (…) Benavides fue atacado por los lacayos, quienes sólo nos querían cuando rematábamos al pueblo. (…) Ahora las Fuerza Armadas Nacionales Bolivarianas son libres (¡!) y están al servicio del pueblo” (…) antes la policía y la Guardia agredían; ahora están para proteger a todos. (…) Vi a los burgueses ofendiendo a la Guardia Nacional. (…) Canales burgueses se morían con su odio (…) el destino de los burguesitos, de los pitiyanquis, es seguir estrellándose contra la patria”[2]. (cursivas más, HGL)

El martes, y luego de variadas peticiones de organizaciones diversas de la sociedad civil de que fuese sancionado el coronel Benavides por su reprobable e inconstitucional comportamiento, Chávez los insulta –como a la memoria de Bolívar- confiriéndole públicamente la Orden Libertador (¡!).

Por su parte, la manifestación oficialista convocada el mismo sábado a favor de la LOE –en su mayoría empleados públicos- aplaudieron cuando, en pantallas de VTV, vieron cómo la PM reprimió a quienes, unas cuadras más allá, protestaban esta ley. Al dirigirse al público Cilia Flores, afirmó que la LOE era un pretexto de los opositores para desestabilizar. Entre los “logros”, que mencionó para justificar el apoyo a esta ley, dijo:

“Ahora tendrán educación gratuita para toda la vida, desde el Simoncito hasta las universidades. Antes la educación superior no era gratuita, ahora sí”[3].
.
Como todo venezolano medianamente informado sabe, la educación en Venezuela ha sido gratuita en todos sus niveles desde 1870, tras decreto firmado por Guzmán Blanco.

De lo anterior se desprenden varias cosas: 1º, los que marcharon (contra la LOE) evidentemente no forman parte del “pueblo·, pues éste lo define Chávez; 2º, la Fuerza Armada, ahora Bolivariana, al estar al servicio del “pueblo”, es decir, de Chávez, tiene como misión reprimir a los opositores, que no son “pueblo”, y resguardar a los chavistas, que sí lo son; 3º, en el “todos” a que se refiere Chávez no entran los opositores; no son venezolanos a quienes merece reconocerles sus derechos; 4º, la estigmatización como “burgueses” es apenas un pretexto para descalificar con base en moralismos, a quienes no aceptan su versión del “deber ser” de todo venezolano: la lealtad incondicional a su persona; 5º, en atención a lo anterior, toda protesta a lo decidido por Chávez es ilegítima y persigue intenciones “desestabilizadoras”; 6º, por ende, es valorado positivamente por los acólitos que se le reprima, y se premia a quien cumple tan infausta misión; y 7º, vale mentir descaradamente para “justificar” las barbaridades de la “revolución”.

La representación ideológica anterior, con los “valores” que encubre, ayuda a entender la saña con que fueron golpeados los periodistas de la Cadena Capriles en el centro de Caracas el jueves 13, así como los insólitos intentos de justificar tan cobarde hecho. Es triste y vergonzoso ver a Alí Rodríguez Araque –uno de los pocos miembros del círculo interno de Chávez a quien todavía se pensaba que era serio- convertirse en discípulo de Joseph Goebbels, ministro de Propaganda nazi, para señalar que la agresión contra los periodistas no fue tal, porque, “Actuaron como ciudadanos, no trabajan como periodistas” (¡!). O sea, ¡es lícito coñacearlos cuando asumen su condición de ciudadanos que ejercen sus derechos! El PCV, otrora respetado por su postura ética -a pesar de su terrible atraso doctrinario-, repudia su legado para justificar también las agresiones contra estos trabajadores. Añade Oscar Figuera, secretario general de ese partido:

“Estamos en guerra y los voceros (de oposición) corren riesgos. (…) La protesta es un riesgo. Ellos no cubrían como reporteros; era una acción política”[4].

Chávez se sabe actualmente en minoría y crecientemente aislado internacionalmente. Los resultados de sus desaciertos económicos puestos a la vista con la caída de los precios petroleros, su violación reiterada del Estado de Derecho, su arremetida contra la libertad de expresión, su intromisión en los asuntos de otros países de la región y su alianza con las naciones más retrógradas del globo, achican sus espacios de acción. Desesperadamente huye hacia delante a ver si puede afianzarse en el poder antes de ser barrido por las fuerzas democráticas. Al igual que en la experiencia nacionalsocialista, no son admisibles las acciones de estas fuerzas, porque representen un peligro para la hegemonía chavista, son una “amenaza diabólica” al Nuevo Orden perseguido. No sólo se reprimen manifestaciones identificadas con la oposición: tampoco se toleran protestas laborales ni movilizaciones populares en repudio a la confiscación de servicios de salud –ambulatorios- por parte del Gobierno central, como ocurrió en Caucagua y Curiepe. Con la Guardia Nacional como guardia pretoriana, se instala abiertamente un apartheid político que desconoce los derechos a la mitad o más de la población venezolana. Si bien es mucho más difícil encasillar el odio y el resentimiento chavista en términos raciales o de otra naturaleza para facilitar la identificación de quienes deben ser excluidos, como hizo Hitler en Alemania, la intención de Chávez va por ahí: “El rico es un animal con forma humana”, (Aló Presidente Nº 330, 10/05/09). Recuérdese que en el imaginario chavista, “ricos” somos todos los que votamos contra Chávez, así sean los habitantes de Petare. ¿Aplaudieron Rodríguez Araque y el secretario general del PCV esta descalificación de undermenschen (subhumanos) por parte de “su” comandante?

Vuelvo a insistir; la situación de Venezuela hoy está lejos de ser la misma de la Alemania nazi. Pero las intenciones están ahí. Hasta ahora la cultura democrática e igualitaria venezolana, refractaria a la discriminación sistemática, reiterada y permanente contra un sector de la población, ha fungido como muro de contención de las pretensiones neofascistas del teniente coronel. Pero a éste ya no le importa ganar concursos de popularidad y “pisa el acelerador” de la radicalización para galvanizar a un grupo cada vez más militante y fanático –aunque más reducido- en torno a su poder indiscutido. De ahí las declaraciones del fascio-comunista Figuera de que “estamos en guerra” –y en la guerra (“como en el amor”) todo es válido-; de ahí también la incitación a los “camisas rojas” a repeler a “los provocadores” –los periodistas que repartían volantes en la esquina de Veroes[5]-; de ahí la histeria belicista desplegada por Chávez por el uso de bases colombianas por militares gringos. Basta una porción reducida pero fanatizada de seguidores del teniente coronel, incondicional, organizada bajo cánones militaristas y obcecada por el triunfo de la única “verdad” aceptable, para aterrorizar y someter a la mayoría. Más cuando cuenta con la asesoría del G-2 cubano, con larguísimos años de experticia acumulados en estos menesteres.

Según Sebastián Haffner, autor del libro, Anotaciones sobre Hitler[6], la popularidad del führer alcanzaba altísimos niveles en Alemania a principios de 1938. Había reactivado fuertemente la economía con el gasto público (militar), había generado empleos y creado uno de los sistemas de seguridad social más avanzados de la Europa de la época, le había devuelto a los alemanes el orgullo de ser ciudadanos de una nación que no se doblegaba ante nadie. Sus excesos de intolerancia, discriminación y de abuso de poder eran pasables en el balance. Todavía estaba por producirse la infausta “Noche de los Cristales Rotos” (Kristallnacht), todavía no se había desatada la terrible maquinaria genocida, todavía no se había sumido el pueblo en las tragedias de la guerra.

No nos confiemos en que Chávez no es Hitler. Ambos expresan la misma patología. Recordemos que los asesinos y represores de los derechos de los venezolanos, cuando lo hacen en nombre de la “revolución”, no sólo no se les castiga, se les premia: los pistoleros de Puente Llaguno, los agresores de los periodistas, el coronel Benavides, etc. Lo que ha demostrado no tener Chávez –todavía- son los medios ni las condiciones propicias con que contaba Hitler: la disposición de una mayoría incondicional por voltear la cara ante sus barbaridades u obrar activamente para contribuir a cometerlas, el control total de los medios de comunicación y una institucionalidad absolutamente sometida a sus designios. Estrechemos el cerco democrático a Chávez, nacional e internacionalmente, para que nunca los tenga.

[1] El estudio se basa en su tesis doctoral, realizado en la Universidad de Harvard y galardonada con el premio Gabriel A. Almond de la Asociación Norteamericana de Ciencia Política.
[2] El Nacional, Pág. 2 Nación, 24/98/09
[3] Idem., Pág. 3 Nación, 23/08/09
[4] Ibid., Pág. 4 Nación, 18/08/09
[5] Declaraciones del coordinador de los círculos bolivarianos, Rubén Mendoza, El Nacional, Pág. 5 Nación, 20/08/09.
[6] Galaxia Gutenburg, Barcelona (2002).

Humberto García L., economista, profesor de la UCV, humgarl@gmail.com

El corazón del poder / Angélica Alvaray

Desde que el gobierno ganó el referéndum del 15 de febrero, hemos recibido un bombardeo de acciones dirigidas a cambiar el marco legal vigente, pasando por encima de la constitución para favorecer el proyecto del socialismo del siglo XXI. Sabemos que están por aprobarse cambios profundos en la ley de educación, la ley de propiedad social, la ley de delitos mediáticos y, algo que ya ocurrió, en la ley electoral.

La forma como este gobierno ejerce el poder tiene la característica adicional que nos genera desconcierto; la violencia y la impunidad nos dominan y nos bloquean el pensamiento racional, la capacidad de entender qué pasa, por qué está pasando y cómo podemos cambiar los resultados. Nos quedamos entonces paralizados, en una relación emocional donde priva la rabia, el miedo o la sumisión, pero sobre todo una visión de corto plazo de lo que sucede en nuestra sociedad.

Si entendemos que todas estas acciones van dirigidas a lo mismo, a tratar de preservar el poder, y que para ello están teniendo que recurrir a medidas más autocráticas, al control más estricto de una sociedad donde sigue creciendo la oposición a su proyecto, nos daremos cuenta que, aunque estamos mal, vamos bien.

En este sentido, la aprobación de todas estas leyes, la forma acelerada de hacer cumplir el mandato del supremo, el cierre de las radios, todo tiene un objetivo muy simple: garantizarse la mayoría absoluta en la Asamblea Nacional, que es el corazón de nuestra democracia, pues desde ahí se nombran y se remueven todos los funcionarios de los otros poderes, se reforman y diseñan leyes, se hace cumplir o no la constitución.

La reciente aprobación de la nueva ley electoral, que elimina la representación proporcional, quitándole poder al ciudadano y dejando en manos del CNE prácticamente todos los aspectos fundamentales del proceso electoral, desde la definición de las circunscripciones electorales, la designación de los representantes de las mesas hasta el proceso de auditoría y verificación ciudadana, no es más que un paso adicional en el camino de tratar de mantener el control absoluto de la AN, y por lo tanto de todos los poderes.

Se hace entonces imperioso rechazar contundentemente este nuevo paso hacia el autoritarismo del gobierno. Este rechazo lo tenemos que ejercer no sólo protestando en contra de lo que ya está aprobado, sino teniendo claro que nuestro camino es organizarnos para votar a pesar de todos los vicios. Eso significa que los partidos políticos y la sociedad civil tenemos que ponernos de acuerdo en nuestro objetivo, el cual no puede ser otro que ganar la Asamblea Nacional para recuperar la democracia en este país. Para ello, tenemos que trabajar desde ya en una estrategia que sea factible y que nos motive a todos, pues queremos salir a votar con la convicción que tenemos chance de ganar por la vía democrática. Y esa oportunidad no debemos perderla.
Caracas, 5 de agosto de 2009

Recordatorio a la Asamblea Nacional

Su misión y 2 razones para postergar la discusión del PLOE en plenaria y abrir una verdadera consulta nacional

Olga Ramos (Asamblea de Educación)

La Comisión de Educación ha anunciado al país que hoy, 11 de agosto, someterá a discusión de la plenaria de la Asamblea Nacional el articulado del proyecto de Ley Orgánica de Educación en lo que correspondería legislativamente, como la segunda discusión. Sin embargo, en este momento, en todo el país, hay una polémica sobre el contenido de la propuesta elaborada por dicha comisión y especialmente sobre la forma en que se ha dado el proceso legislativo. Es por ello que, a escasas horas de que inicien las actividades en el organismo legislativo, es necesario recordar a nuestros diputados cuál es su función y solicitar que posterguen la discusión hasta tanto se realice un verdadero proceso de consulta.

La Asamblea Nacional, de acuerdo a la Constitución, es la máxima instancia legislativa del país por tanto, a ella corresponde la elaboración de las leyes y hacerlo con la participación de toda la población. Es por esta razón que, entre otras normas, en el artículo 187, numeral 4 de la Constitución vigente, se incluye, entre las obligaciones de esta instancia: “Organizar y promover la participación ciudadana en los asuntos de su competencia”. Por ello, no esperamos que ninguno de los diputados de este cuerpo legislativo, a esta altura y de la forma en que se ha llevado el proceso de elaboración y discusión del informe para la segunda discusión de este proyecto de ley, asuma que la propuesta está suficientemente discutida y lista para llevarla a su aprobación en plenaria. Ante ello, explicamos al país y a la Asamblea Nacional, 2 razones para postergar la discusión en plenaria y abrir una verdadera consulta nacional. Las razones:

1. ¿Por qué consideramos que la propuesta no está suficientemente discutida?
La razón es muy sencilla: cuando la Comisión de Educación al inicio de este año anunció públicamente su disposición a retomar el trabajo para la elaboración de la propuesta de Ley Orgánica de Educación, el esfuerzo sólo se quedó en un anuncio. Posteriormente, y por insistencia de diversas organizaciones de la sociedad civil, la comisión abrió un espacio de “consulta” en el que, sin un documento formal que se pudiera tomar como “informe para la segunda discusión”, se citó a las organizaciones que lo solicitaron, a presentar sus puntos de vista sobre lo que debería incluir el mencionado proyecto.

Sólo fue, hasta el 5 de agosto pasado, que en el seno de la comisión se presentó, sin previo aviso y sin brindar a la mayoría de sus miembros la oportunidad de leerlo con detenimiento y anticipación, un documento que, al inicio de la madrugada del día siguiente, se aprobó con algunas inclusiones y modificaciones.
El texto resultante de tan atropellante procedimiento, en efecto, no recoge las sugerencias y solicitudes de la mayoría de las personas y organizaciones que participaron en las jornadas de conversación que se realizaron con la mencionada comisión.

De la aprobación de ese texto hasta hoy, el documento se encartó en algunos medios de circulación nacional y algunos diputados dijeron realizar eventos de lo que se denomina “parlamentarismo de calle” en los que, a todas luces, es imposible que se haya debatido el proyecto a fondo y efectivamente, no participó la mayoría de la población interesada.

Por esto, Srs. Diputados, para poder considerar que el proyecto ha sido suficientemente debatido y consultado, es imprescindible que sea “el proyecto”, es decir, el articulado presentado y aprobado en la sesión del 5 de agosto y publicado en prensa este fin de semana, el que se someta a consideración del país. Es sobre ese articulado, tal como lo solicitamos cuando fuimos al conversatorio con la Comisión de Educación –solicitud que fue reiterada posteriormente y hecha también por muchas otras organizaciones sociales- que debe desarrollarse el proceso de consulta.
Por cierto, esta que acabamos de aclarar, es la naturaleza de su misión como diputados de la máxima instancia legislativa nacional, escuchar e incluir a todos, legislar para todo el país y no para una parcialidad específica. Es esa su misión y no, la realización de proselitismo en defensa de una posición específica como se deriva tanto de la actitud que han asumido algunos de los miembros de ese cuerpo legislativo, ni como se deduce de un anuncio contenido en la página oficial de la Asamblea. Efectivamente, en el siguiente enlace: http://www.asambleanacional.gob.ve/index.php?option=com_events&task=view_detail&agid=1574&year=2009&month=08&day=11&Itemid=98&catids=127|125|151|143|154 se puede observar un cronograma de actividades “en apoyo a la Ley Orgánica de Educación”.

Señores Diputados, no conviertan este proceso tan importante y delicado para el país, en un festín politiquero, en el que se promueva el enfrentamiento entre venezolanos que tenemos posiciones diferentes sobre lo que debe ser el contenido de la ley. La discusión sobre lo que debe contener una nueva Ley Orgánica de Educación no puede resolverse con una dinámica de pugna entre sectores para ver cuál es el que más pesa o el que mejor se mueve. La elaboración de la Ley Orgánica de Educación no es un campo de batalla. La naturaleza de su misión como legisladores, implica la apertura de ese cuerpo a las diversas posiciones que se expresan en el país y la disposición de elaborar una Ley que recoja los consensos posibles entre la población.

2. ¿Ese puede ser el articulado que se lleve como informe para la segunda discusión?
Como ya hemos dicho con anterioridad, el proyecto presentado no toma como base el articulado aprobado en primera discusión, tal como se establece en la técnica legislativa. Un informe para segunda discusión debe contener el proyecto aprobado en primera discusión y hacer las modificaciones al articulado propuesto, a partir del ya aprobado. Esta no es la forma que tiene el texto aprobado por la Comisión de Educación de la Asamblea Nacional el pasado 5 de agosto y que se presentará hoy a discusión en la plenaria. Este no es un señalamiento irrelevante, ya que, el texto presentado es sustancialmente diferente al aprobado en primera discusión en aspectos medulares que hacen que se pierda el espíritu y los principios aprobados por unanimidad en el año 2001.

Entre estos aspectos, cabe resaltar que el nuevo texto, implica un cambio en la esencia de la Ley porque el proyecto aprobado en primera discusión es una Ley Orgánica que norma los aspectos de definición y funcionamiento del sistema educativo, y la propuesta presentada el 5 de agosto, es una Ley Marco que contiene unas disposiciones generales y deja el desarrollo de la normativa en manos de leyes especiales. Este cambio es fundamental y no puede dejarse pasar sin una nueva discusión porque cambia el espíritu y la esencia de la norma.

Es por estas razones que reiteramos nuestra solicitud para que se corrijan los desaguisados y se retome el debido proceso en la elaboración de la nueva Ley Orgánica de Educación, solicitud que en resumen se trata de que el texto que se presente como informe para la segunda discusión, se elabore tomando como base el articulado presentado en primera discusión y que, una vez que se obtenga ese texto, el mismo sea sometido a una amplia e incluyente consulta nacional. Para la realización de esa consulta es necesario que, con anticipación se de a conocer el texto resultante y se distribuya el cronograma de consulta al que será sometido, incluyendo los diversos mecanismos de participación que se estipulen para ella. También es imperativo que el lapso para realizar la consulta cuente con el tiempo suficiente para permitir la participación y el intercambio de todos los sectores sociales interesados y de la ciudadanía en general y que los mecanismos sean incluyentes, esto es, que permitan la más amplia participación de los ciudadanos y las organizaciones, garantizando que no exista ningún tipo de discriminación.

Adicionalmente. dada la naturaleza estratégica de la ley que está en discusión, se requiere que no solamente los Diputados de la Comisión de Educación conozcan los diversos puntos de vista que tengan los distintos actores sociales con respecto al texto propuesto, por tanto, se propone que se programen, como parte del proceso de consulta en el marco de la elaboración del informe para segunda discusión, una serie de debates en los que se presenten los diversos puntos de vista y que éstos sean transmitidos por radio y televisión para garantizar su mayor conocimiento y difusión a nivel nacional.

EN DEMOCRACIA SE ABREN MEDIOS DE COMUNICACIÓN EN DICTADURA SE CIERRAN


Hace ya varias semanas el país es objeto de una furiosa agresión gubernamental contra elementos esenciales para la vida democrática, consagrados en nuestra constitución, que tiene como fin imponer a la fuerza su proyecto de socialismo del siglo XXI, ya rechazado por el pueblo.

Al discutir y comenzar a aprobar el paquete de leyes, que comprenden la ley de educación, la de la propiedad, la ley de delitos mediáticos y la recién aprobada ley de procesos electorales, el gobierno ignora la voluntad del pueblo, violentando la constitución, y pretendiendo con ello controlar a una sociedad mediante la intimidación y la imposición de una ideología.

A esto se agrega el proceso de cierre de 34 emisoras de radio, más las amenazas a otras 200 radios y a canales de televisión, la ley de delitos mediáticos y el asalto por bandas oficialistas al canal de noticias Globovisión, en lo que configura un artero zarpazo al derecho que los venezolanos tenemos a ser informados de manera oportuna y veraz sobre todo cuanto acontece en la nación y fuera de ella, sin que medie ningún tipo de censura.

Nosotros, como parte de la sociedad civil organizada, representada en esta alianza por la democracia que es “Venezuela Libre”, rechazamos rotundamente el cerco que este gobierno está poniendo a la libertad de expresión, uno de los valores universales de la vida democrática, con la única intención de callar a un pueblo e imponer una información única y favorable al régimen.

La radio y la televisión independiente representan, para la sociedad civil, un servicio público cercano, accesible a las comunidades. La radio nos acompaña cuando trotamos o vamos al trabajo en la mañana, es la que tenemos cerca para hacer denuncias, para presentar un reclamo o para solicitar ayuda. Nos permite estar conectados con el resto del mundo en cualquier parte donde estemos. Los medios independientes representan la opción de elegir qué queremos ver, qué queremos oír, cómo y cuándo nos queremos informar. Y esto hoy está en riesgo.

Democratizar los medios, como declara el ministro Cabello, no se hace cerrando estaciones de radio, sino abriendo cada vez más canales de expresión plural. No nos comemos el cuento del Ministro cuando dice que se trata de una medida legal. No hay nada legal. Todo es político ya que se hace con la intención de callar a Venezuela. ¿Alguien puede pensar que el Ministro Cabello actúa de manera imparcial? ¿Es él acaso imparcial? En democracia se abren medios de comunicación, en dictadura se cierran medios de comunicación.

Es por eso que unimos nuestra voz a lo que han venido expresando diversos sectores del pueblo venezolano, en claro repudio a esta arremetida gubernamental.

Condenamos el cierre de estaciones de radio. Rechazamos el proyecto de ley de delitos mediáticos, y nos unimos a quienes hoy solicitan la renuncia de la Fiscal General. Exigimos el cumplimiento cabal de nuestra constitución y las garantías de libertad y democracia que allí se expresan.

Por la sociedad civil organizada,

Venezuela Libre, alianza por la democracia

Venezuela Libre

Invita a Rueda de Prensa en apoyo a la Libertad de Expresión.

Viernes 7 de agosto.
Hora: 11:30am en punto
Lugar: Plaza Alfredo Sadel las Mercedes.

Estará CNB transmitiendo desde allí.

Una Mala Noticia