Archivos del mes: 29 junio 2009

Caso Honduras vs OEA / Adriana Vigilanza García

Una cosa que debe quedar bien clara en este caso –y en eso venimos insistiendo desde hace mucho tiempo ante los medios de comunicación social– es que los Golpes de Estado no los dan únicamente los militares. Esto es tan cierto que ni siquiera es necesario el empleo efectivo de la fuerza bruta para que se pueda considerar dado un Golpe de Estado. Y esto se apoya en la teoría política. Por lo menos un autor español de 1984, ya lo tenía claro Nicolás Pérez Serrano, quien en su Libro “Tratado de Derecho Político” ha dicho que:

“(…) Constituye el golpe de Estado un suceso político que modifica violenta, brusca e ilegalmente el régimen jurídico establecido y cuyo agente no es el Pueblo sino la Autoridad, depositaria del Poder.

(…) Lo esencial es que, al margen del Derecho, (…) el que propio Jefe del Estado o autoridades supremas y caracterizadas de él, se apartan de la legalidad y alteran perentoriamente las instituciones fundamentales. Podrá no hacerse uso material de la fuerza; pero será porque haya bastado para vencer resistencias con la simple amenaza de emplearla, pues el golpe de Estado necesita la apelación a este resorte (…) sobre todo, el síntoma patognomónico (ya que de Patología política hablamos) radica en ser los titulares del poder los que lo esgrimen y utilizan para derrocar la estructura a que servían (…)” (PEREZ SERRANO, Nicolás: Tratado de Derecho Político”. Segunda Edición. Editorial Civitas. Madrid 1984. Página 420).

Zelaya pretendió separarse del ordenamiento jurídico que lo rige pues la Constitución de Honduras prohibía la consulta electoral que él pretendía llevar a cabo para introducir unos cambios constitucionales, entre ellos, que se permitiera su reelección “continua”, cosa expresamente prohibida en la Constitución de Honduras. La mera acción de proponer tal cambio está sancionado por la propia Constitución de Honduras con la inhabilitación política. Zelaya también amenazó con el empleo de la fuerza pública para lograr su inconstitucional propósito. Y su proceder fue violento en términos políticos, pues otro elemento sobre el cual hemos insistido siempre es que violencia, en política, no es sólo el empleo de la fuerza bruta o física. Violencia política -aparte de ilicitud común- es no acatar órdenes de tribunales. Y también es violencia política, destituir a militares que aplican una orden judicial, cumpliendo al pie de la letra con su Constitución.

Un sistema interamericano ideado para defender la democracia como sistema político, no puede apoyar incondicionalmente a mandatarios sólo porque hayan sido electos popularmente, sin importar su conducta frente la respectiva Constitución del país donde gobierna. La democracia que debe defender la OA es tanto la de origen como la de desempeño. De lo contrario, sería una muy mala caricatura de un sistema con tales pretensiones. Una actitud complaciente con el poder, únicamente, en nada favorece la Justicia y la paz en la región. Un sistema así, no tiene ninguna utilidad humana. Y desafortunadamente, en eso se está convirtiendo la OEA bajo la presidencia de Insulza.

La OEA y principalmente Insulza, pretenden que nuestras Constituciones sean de “papel higiénico”, es decir, desechables. Con esta actitud, Insulza se está convirtiendo en el sepulturero de la OEA.

Venezuela viene sufriendo varios Golpes de Estado, dados por el Teniente Coronel en situación de retiro, Hugo Chávez, por abiertas y groseras violaciones a nuestra Constitución, y ningún medio de comunicación, lamentablemente, amanece con los titulares “Golpe de Estado en Venezuela”. Chávez violó la Constitución tanto cuando propuso la Asamblea Nacional Constituyente de 1999, como cuando propuso la “reforma de 2007” para convertirnos en un Estado de pensamiento único “socialista”, como cuando propuso la “enmineda” 2009 y ahora, cuando aplica la fallida reforma constitucional y entre otros, desconoce la voluntad del pueblo que eligió a Gobernadores y Alcades opositores, pretendiendo sacarlos del camino con artilugios fácticos (quitándole bienes que administran y recursos que les corresponden por Constitución) o jurídicos, inventándoles supuestos crímenes ordinarios.
La condena a un supuesto Golpe de Estado militar en Honduras, que fue una más que evidente reacción -y no acción- ante violaciones a la Constitución, no debe llevar aparejado el regreso de un hombre que, según el Tribunal Supremo de su país, según el propio Congreso, integrado por miembros de su propio partido, pero más grave aún, según la letra clara de su Constitución, calfiica para una inhabilitación política. Obligar a que el pueblo de Honduras no tenga otra alternativa que permitir que la letra de su Constitución sea ignorada, que un trasgresor del ordenamiento constitucional de su país, vuelva a la Presidencia, bajo el chantaje de que hubo un “Golpe Militar” y a estas alturas del desarrollo del modelo de “revolución” Castro Chavista, cuyo punto de partida y de financiamiento es Venezuela, país que ejerce además abierta ingerencia en el desarrollo de estos acontecimientos, sin sufrir una sola “reprimenda” de la OEA, es indigno de cualquiera que ame el Derecho y la Justica. Los pueblos de América no lo podemos tolerar.

El daño a América Latina, al Estado de Derecho y en definitiva, a la democracia y bienestar de las mayorías, puede ser irreparable si se insiste desde la OEA en que Zelaya sea restituido al oder en Honduras, sin más. Zelaya violó su Constitución y merece un juicio y una inhabilitación política por eso, no un “premio”, independientemente de la suerte de los militares “del golpe reacción”.

Los pueblos de América tenemos derecho a que se respeten nuestras Constituciones, tanto como cualquier otro pueblo del mundo. Nuestras Constituciones no son de papel higiénico, señores de la OEA. Quienes colaboran con personas que, abusando de sus cargos, violan las Constituciones, son perversos operadores políticos, no legítimos representantes de nuestro interés, como los pueblos que, de paso, los mantenemos.

Honduras: Dos golpes de estado / Carlos Vecchio


Antecedentes
La crisis de Honduras se desata por la insistencia del Presidente Zelaya de llevar a cabo una “encuesta de opinión” el día de hoy, donde se consultaría a los Hondureños lo siguiente: ¿Está usted de acuerdo que en las elecciones generales de noviembre del 2009, se instale una cuarta urna, para decidir sobre la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente, que emita una nueva Constitución de la República, sí o no?”. Es de resaltar que esa consulta fue declarada inconstitucional por el Tribunal Supremo de Honduras y por las autoridades electorales. A pesar de esas decisiones, el Presidente Zelaya procedió en llevar a cabo la misma, para buscar alguna forma de legitimidad para convocar la Asamblea Nacional Constituyente (ANC).

Constitución de Honduras
La Constitución de Honduras no contempla la figura de una ANC para cambiar la Constitución. Sólo prevé dos artículos para reformar la Constitución. Veamos:
“ARTICULO 373.- La reforma de esta Constitución podrá decretarse por el Congreso Nacional, en sesiones ordinarias, con dos tercios de votos de la totalidad de sus miembros. El decreto señalará al efecto el artículo o artículos que hayan de reformarse, debiendo ratificarse por la subsiguiente legislatura ordinaria, por igual número de votos, para que entre en vigencia. (*Artículo interpretado por Decreto 169/1986)”

“ARTICULO 374.- No podrán reformarse, en ningún caso, el artículo anterior, el presente artículo, los artículos constitucionales que se refieren a la forma de gobierno, al territorio nacional, al período presidencial, a la prohibición para ser nuevamente Presidente de la República, el ciudadano que lo haya desempeñado bajo cualquier título y el referente a quienes no pueden ser Presidentes de la República por el período subsiguiente. (*Artículo interpretado por Decreto 169/1986)”

Si bien el artículo 5 de la constitución establece la posibilidad de llevar a cabo consultas ciudadanas, la misma indica que: “No será objeto de referendum o plebiscito los proyectos orientados a reformar el Artículo 374 de esta Constitución”.Es decir, la Constitución prohíbe cualquier cambio o modificación de la Constitución que no sea por reforma conforme al artículo 374.

No es posible una ANC. Asimismo, la Constitución prohíbe la reelección en Honduras y se indica que “El que quebrante esta disposición o proponga su reforma, así como aquellos que lo apoyen directa o indirectamente, cesarán de inmediato en el desempeño de sus respectivos cargos y quedarán inhabilitados por diez (10) años para el ejercicio de toda función pública” (art 239). Más claro no canta un gallo.

Dos Golpes
El primer golpe viene por parte del Presidente Zelaya, quien violando la Constitución y las decisiones de las autoridades competentes pretendió llevar a cabo una consulta declarada inconstitucional. No hay que chuparse el dedo: el Presidente Zelaya pretendía implementar la franquicia “revolución bolivariana”, made in Venezuela. Aplicar una ANC para el asalto de las instituciones y así perpetuarse en el poder. Es decir, la receta venezolana que viene implementándose como una nueva forma de dar golpes de Estado, de la manera más perversa ya que se pretende hacer bajo el amparo de una supuesta legalidad. Esa forma de gobernar lo que produce es fracturas y enfrentamientos entre los pueblos. Esta forma de actuar no ha sido motivo de discusión y de análisis dentro del seno de la OEA, y viene convirtiéndose en una nueva práctica de imposición de autoritarismos en la región.

El segundo golpe viene por parte de los Militares Hondureños quienes usando la fuerza, sacan del poder, y sin ningún tipo de procedimiento constitucional y legal, al menos conocido, al Presidente Zelaya. Esperaremos por los pronunciamientos del Congreso y otras instituciones.

Nuestro Presidente no tiene moral alguna para criticar ese golpe de estado cuando él mismo fue parte de un golpe de estado en Venezuela. Además, la injerencia grosera de nuestro Presidente en Honduras debe ser rechazada, pues transciende la gestión diplomática para buscar una solución pacífica al conflicto. Es contradictorio que nuestro Presidente critique siempre las injerencias de Estados Unidos en la región, cuando el propio Presidente quiere convertirse en el “Hugo Bush” de Latinoamérica al insinuar una intervención militar venezolana en Honduras.

Sin que me quede nada por dentro / Olga K

A ver…lo de de Honduras me confirma por millonésima vez que la confianza que tantos tienen puesta en “el exterior” es paja loca.

Cuando el 11 A en Venezuela se “rompió” el hilo constitucional, nos ganamos el moquete de golpistas. Aun los inocentes.

En Honduras, congreso, militares, Tribunal y TODOS los órganos independientes, actuando apegaditos a su constitución, ahora resulta que también son golpistas.

¿Y entonces?

La Carta Interamericana de DDHH es como una gran puta.

La usa quien la quiere cuando la quiere.

Cuando los venezolanos pedimos su aplicación, nos dicen que el problema es nuestro.

Cuando los hondureños están resolviendo su asunto, sin pedirle permiso a nadie y ejerciendo su soberanía, les amenazan con aplicársela.

Ahí estaban Evo, Ortega y Hugo, arguyendo a viva voz como gran “legitimador”: “USA se pronunció contra el golpe…”

Pero su discurso diario lo construyen contra el imperialismo…

Ahí esta Vivanco…que le gusta salir en prensa, y diciendo que fue golpe. Que un día fue chavista y nos llamó de todo, y otro día fue antichavista y lo llamaron a él de todo.

Ahí está Insulza, que sabe que no puede ser presidente de Chile, y que los chilenos sabiamente, para sacárselo del medio, lo promueven para otro mandato en la OEA, lamiendo las botas de cuanto tiranuelo le zumba unos realitos.

Ahí estaba la esposa de Zelaya, maquilladísima, con elegante traje sastre, ni un pelo fuera de lugar y posando al lado de una foto del depuesto, reclamando “violencia” difícil de creer dada su apariencia tan manicurada. Olvidaron todos a Blanca de Pérez contra cuya vida sí atentaron, cuya casa fue bombardeada y en cuyos brazos murieron los soldados que cumplieron con su deber de defender la constitución mientras que quien hoy gobierna, mataba para violarla.

Que guión tan parecido al del 11A cuando María Isabel con voz llorosa declaraba a CNN…

Ahí están los gobiernos pronunciándole en contra de los hondureños que sacaron a un presidente que quería hacer lo que le daba la gana…porque todos en el fondo quieren hacer lo que les da la gana.

Ahí están gritando TODOS los que hace nada hicieron un show celebrando y reclamando que Cuba vuelva a la OEA…para que los Castro sigan mandando a la gente a morirse en balsas de papel intentando escapar desde hace 50 años …pero que les parece “golpe infame” que los hondureños le pongan un parao a un patán con los mecanismos legales que ellos su constitución señala.

Ahí están haciendo amenazas de intervenciones militares y armadas, los mismos que en su momento hicieron un golpe y gritan soberanía cuando alguien siquiera “menciona” su actuación totalitaria.

Aquí llevamos desde el 2002 los venezolanos sufriendo uno tras otro, los atropellos del régimen…la violación diaria, sistemática, pública de la constitución…y todos voltean a otro lado. Y entonces, para justificar su silencio y su inacción, nos dicen “ese es un problema de los venezolanos”.

Es un burdel…de los malos.

De putas baratas.

De clientes arrabaleros y caña blanca.

De bombillos rotos y sábanas sucias.

De cumbre en cumbre y el pueblo venezolano de muerto en muerto

La Asociación Civil Ciudadanía Activa realizó una actividad de protesta el 24 de junio del 2009 en Caracas para exigir al gobierno que se ocupe de la inseguridad. Están de acuerdo con el Presidente Chávez cuando dijo en enero 2004 en Monterrey “Nosotros vamos de cumbre en cumbre y nuestros pueblos, de abismo en abismo”. Faltó agregar que en Venezuela vamos de muerto en muerto, con más de 150.000 homicidios en 10 años.

En 1998 cuando el Teniente Coronel Hugo Chávez estaba recorriendo el país como candidato a la Presidencia de la República se cometieron 4.550 homicidios. Las cifras de violencia se han triplicado 10 años después. Así tenemos que para el 2008 mataron más de 14.500 venezolanos. En los 10 años de gobierno del Presidente Chávez han muerto más de 150.000 en buena parte por la violencia de las pandillas y el tráfico de drogas. Así mientras unos están de cumbre en cumbre rodeados de escoltas y anillos de seguridad, el pueblo está de abismo en abismo y en el caso de Venezuela de muerto en muerto. El problema de la inseguridad no es motivo de preocupación para el Presidente Chávez y su gobierno. La tasa de homicidios en Venezuela es de 49 por cada 100.000 habitantes y en el caso de Caracas de 130, lo cual la sitúa como la ciudad más violenta del mundo (A nivel mundial 12 homicidios por cada 100.000 habitantes indican un problema de violencia). Estas tasas no incluyen las “muertes por resistencia a la autoridad” ni las que están en “investigación o averiguación” así como tampoco las muertes en las cárceles que supera en Venezuela a la de todos los países de Latinoamérica juntos (más de 20 por cada 1000 reclusos). ¿Cómo puede el gobierno de Venezuela explicar tasas tan altas de homicidios sin que exista un conflicto armado o una guerra? ¿Quién es responsable de estos muertos? ¿Por qué el gobierno venezolano no habla de este problema que es el que más preocupa a los venezolanos? ¿Por qué se refiere constantemente a un supuesto magnicidio y nada dice del pueblicidio que enluta a más de 50 familias venezolanas cada día? ¿Por qué el gobierno del Presidente Chávez se ocupa de perseguir a la disidencia no violenta, inventar magnicidios y nada hace en relación al hampa que azota al país? ¿Es que a este gobierno no le importa el pueblo y su dolor? ¿No le importan los pobres y los jóvenes que son los que representan las mayores estadísticas de muertos por armas de fuego en el país?
Nos preguntamos si los países del Alba conocen las cifras de homicidios en Venezuela. ¿Cómo explican que según la propaganda del gobierno venezolano se haya reducido la pobreza cuando se ha triplicado la violencia? ¿Qué éxito puede tener el proyecto del Socialismo del Siglo XXI cuando el gobierno sigue comprando armas y hablando de ideología y los venezolanos mueren día a día a manos del hampa con total impunidad? ¿Conocen los miembros del Alba que en Venezuela hay más de cuatro millones y medio de armas ilegales y el gobierno de Hugo Chávez no se ha planteado un plan de desarme serio cuando en el 90% de las muertes registradas hay presente un arma de fuego? Por el contrario “coquetea” con el terrorismo y erige estatuas al líder Marulanda de las FARC. ¿Saben los países del Alba que Venezuela encabeza las naciones de América Latina que tienen el homicidio como primera causa de muerte en varones de 15 a 24 años de edad y que en el 97% de los casos de delitos no hay condena y no hay juicio?

Venezuela sentenciada a muerte

El “día después” ya viene… / Olga K


Se olfatea…vibra en el aire…la sombra lo delata.
A paso de vencedores se acerca “el día después”.
Rompo 6 meses de silencio para hablar de esa fecha con la más rotunda convicción. La misma con la que combatí a Chávez desde su madrugada golpista y la misma que me faltó cuando Lucas Rincón anunció la renuncia “la cual acetó”…
Cada lector podría elaborar su personal lista de las debilidades del régimen. Pero no es su inocultable decadencia la que mueve esta nota.
El “día después” está llegando. Y como aquel famoso graffiti que decía “Cristo viene…y viene arrecho ” ese día después se perfila igual de amenazador, a menos que…
Es claro. Hugo y el chavismo, han perdido el aura de eternidad que los envolvía.
Lejos estoy de hacer temerarios vaticinios sobre fechas. Soy demócrata a toda prueba. Pero así como anticipé en 1998 la desgracia que se nos avecinaba, hoy anticipo la cercanía de ese Día Después que, según como lo preparemos, nos llevará a al inicio de una nueva era… o a una desgracia mayor.
Pero a pesar de su importancia, nadie habla frontalmente de ese día.
Por eso es imperativo sembrarlo en la conciencia colectiva.
Para que el ejercicio de visualización genere el músculo de la realización.
El Dia Después ya viene…Se escucha en la calle, se percibe en la resistencia irreverente, viene desde abajo pero lo reconfirman con muchísima mas fuerza las embestidas revolucionarias…
La gran pregunta es ¿nos va a encontrar preparados?
Cuando quise darle forma a ese escozor confuso me asombró lo difícil que resultó imaginar el día que la revolución se desplome y Chávez no esté invadiendo cada espacio de nuestra vida.
Inténtelo y dígame cómo le va más allá de los primeros 3 minutos de alegría.
Insisto: vaya más allá de la idea instantánea de júbilo… Llevamos 10 años viviendo como los alcohólicos, atados a la enfermedad revolucionaria y defendiéndonos de ella con aquello de un día a la vez. “Mañana” siempre quedaba muy lejos.
Pero ya el aura de eternidad cruje, se astilla. Se rompió el hechizo.
Si fueron los estudiantes, el despojo a los alcaldes, la saturación de vulgaridad, de corrupción, o la inseguridad ¿acaso importa?. No para lo que planteo. Lo que sí importa es que ese Día Después se avecina y estamos en la obligación moral, ciudadana y política de tener previsto hasta el más mínimo detalle.
Nunca más una reedición de las torpezas del 12 de abril.
Ni Badueles ni Carmonas.
Lo he propuesto como ejercicio en grupos de trabajo. Las reacciones son sorprendentes. Pasados los 3 minutos de júbilo sigue un silencio denso y lleno de interrogantes.
Por eso comparto esta urgencia.
Que es materia difusa aún entre los líderes encargados de plantearse esto con todo el rigor que la tarea requiere.
Pero que también le compete a usted. Sí, a usted que votó por Hugo y se arrepintió, y a ud. que un día se vio gritando “Con mis hijos no te metas”, a ud. que sigue sintiéndose revolucionario pero está defraudado y sobre todo a usted que en todas las encuestas hizo filas con los Ni-Nis seguro de que nunca le tocaría la insensatez revolucionaria…hasta que le tocó.
Hoy no queda nadie que no exhiba una herida inflingida por la revolución, empezando por los revolucionarios. Si, esa revolución que se prometió justa, reivindicadora y participativa y resultó excluyente, discrecional y cuatrera de la Paz Social que hacía del nuestro un buen país.
Los apremio… planteémonos con seriedad lo que es preciso disponer para ese Día Después que viene como el Cristo del graffiti…¡arrecho!.
Disfrute sus 3 minutos de alborozo.
Ya pasaron. Ahora piense.
El primer escenario es ganar la Asamblea Nacional.
¿Cuales deberían ser los primeros pasos de un nuevo parlamento?
¿Derogar leyes? ¿En qué orden de importancia? ¿Quizás debamos empezar por cambiar a los funcionarios de libre remoción? ¿Sabe cuáles y cuántos son?
Si el camino para lo anterior es la AN ¿ya prevemos cómo actuar en caso de que suspendan esas elecciones? ¿Y si imponen el anticonstitucional sistema de mayoría y nuevas circunscripciones electorales para robarnos la representación como se cocina en la nueva Ley Electoral?
Si la suspensión o manipulación de esas elecciones generara un caos nacional ¿Qué hacer con los diputados y la AN? Una nueva elección es imposible en el corto plazo en un escenario de disturbios. ¿Qué hicimos en escenarios semejantes en nuestra historia? ¿Repetiremos o inventaremos? ¿Quienes serían los actores? ¿Bajo qué condiciones? ¿Por cuánto tiempo? ¿Qué revolucionarios disidentes son reconocidamente honorables para incluirlos en la tarea?
Si en aras de mantener la legalidad pero encarando la confusión de una previsible desbandada roja en la que los diputados titulares huyeren ¿sabemos quienes son sus suplentes? Dada la abstención de 2005 cabe deducir que todos eran chavistas…¿sabemos si hoy engrosan las filas de la galopante y creciente disidencia roja?
Con caos o sin él, ¿Cómo vamos a “defender”, individual e institucionalmente, a los chavistas de la ira popular que contra ellos bulle confesa en todos los sectores? Sí, dije defender. ¡Dios! veo que mi educación cristiana no fue en balde y como ya hice una vez a riesgo de mi misma, volvería a poner mi cuerpo para impedir que agredieran a un chavista (¿lo recuerda Dr. Díaz Paruta? ¿Usted y yo contra la turba? Nuestra turba?…).
Este país no merece ni un muerto mas…pero sí debe preparar muchas, muchas cárceles nuevas para que quepan todos los que han de parar allí cuando la Justicia vuelva a ser ciega y exhiba una balanza en la mano en lugar de un Kalashnikov.
La siguiente pregunta es aun mas dura, pero es la más necesaria ¿Cómo vamos a incorporar
a los revolucionarios de a pie al país que queremos sin caer en los desmanes excluyentes de la revolución que combatimos?
¿Cómo volvemos a ser y a vernos como venezolanos todos? Gobierno y gente no es lo mismo.
Es emocional y muy fina la línea para diferenciar el chavismo violento de Chávez de los revolucionarios que al igual que ud. y yo aun queremos un verdadero cambio. De confundirlos, las consecuencias serían nefastas.
Ese Día Después también trae consigo el alarmante peligro de que algunos quieran sustituir el chavismo en lugar de salir de él apelando sólo al color de su camisa más no a la renuncia de la práctica perversa. Quienes pretendan tal cosa son también materia de prevención y contención ¿cómo los pondremos a raya?
La decencia no es “exclusiva” de ningún sector y sí hay revolucionarios decentes como hay “opositores” deleznables.
Vuelvo a pedirle que vaya más allá de los 3 minutos iniciales y piense que la reconciliación y el rescate de la convivencia es la tarea más dura que nos espera para alcanzar la Paz, la Justicia, el Progreso y la Concordia.
Ganarlas sería la verdadera derrota del chavismo y la muerte política de Chávez.
Para ese Día Después tendremos que diferenciar desde ya, lo Importante de lo Urgente. ¿Qué es qué? ¿Investigar los crímenes de lesa humanidad; gestionar el regreso de los talentos que se nos fueron; la liberación de nuestros presos políticos; la suspensión legal de los tratados lesivos a la nación con gobiernos oportunistas o forajidos como Bolivia, Ecuador, Nicaragua, Cuba, Bielorusia, Iran, Sudan; la recuperación de las industrias; el rescate de PDVSA; del Ateneo; sanear los sindicatos; liberar las divisas, leyes para regular los consejos comunales; abrir licitaciones de obras públicas; hacer eficiente Barrio Adentro; devolverle las competencias y los recursos a los alcaldes; despolitizar la CANTV; reprivatizar la CVG; derogar los dictámenes anticonstitucionales del TSJ; reabrir RCTV; impulsar la construcción de viviendas?
Piénselo y verá que surgen otros mil temas que le asaltarán sin orden, pero a todos sigue una interrogante ominosa. ¿Qué queremos que pase el día después…y el siguiente…y el siguiente? Por eso quiero que se le instalen en el alma esas preguntas. Que lo agiten e inquieten. Que se dedique a pensarlo formalmente con sus amigos, sus colegas antes de que llegue el día que tengamos que presentar respuesta.
Que en lugar de arrancar un encuentro comentando la última arbitrariedad, visualice ese Día Después …mas allá de los 3 minutos iniciales… en función de lo que aspiraba hace 10 años y lo que quiere para los próximos 100.
Pero como los rusos también juegan, piense con igual seriedad en lo que harán los radicales rojos. Hace tiempo ya que enterraron la Constitución…pero no nos quepa duda que apelarán a ella para defenderse aunque la violen actuando según el Plan Nacional Simón Bolívar. Volverán a “usarla” cuando les convenga.
Esos mismos radicales que se mofan de “el Debido Proceso” para aplicar su infausta “Justicia Revolucionaria” no dudarán en desempolvarlo para defenderse…y atacar.
Nunca lo dije antes. Hoy me lo grita la piel. Por primera vez desde que la promesa de una revolución reivindicadora cegó a buena parte del país, veo venir el Dia Después .
Y esta vez no debe tomarnos desprevenidos.
El ejercicio de visualización debe generar el músculo de la realización.
Cuando cada uno empiece a plantear la respuesta a estas preguntas, sépalo, el mañana acaba de empezar.

La LOPE / Adolfo R. Taylhardat

La Ley Orgánica de los Procesos Electorales (LOPE), aprobada ya en primera discusión en la Asamblea Nacional, ha sido objeto de severas y bien fundamentadas críticas, incluso de parte de dos de los partidos (PPT y PCV) de la coalición oficialista que dirige el teniente coronel presidente.

Durante el Foro “Por elecciones limpias, libres y justas” realizado el viernes pasado por varias organizaciones de la sociedad civil se señalaron los numerosos vicios, fallas, inconvenientes, desviaciones, lagunas, errores, insuficiencias y pare de contar, de que adolece ese instrumento legal. No garantiza la transparencia democrática, viola los artículos 63 y 293 de la Constitución Nacional al cambiar el sistema electoral eliminando la representación proporcional, consagra el bi-partidismo violando también el principio constitucional de la pluralidad democrática, otorga amplio arbitrio al CNE para dictar normas destinadas a regir cada proceso electoral, no establece parámetros para auditar el sistema de votación, hace inauditable la selección de los miembros de las mesas, no establece mecanismos para impedir los abusos y los ventajismos durante la campaña electoral, permite al régimen gobernante modificar circunscripciones electorales y construir circunscripciones electorales discrecionalmente para que en las zonas con voto militante se puedan escoger mas cargos otorgando ventajas a un determinado partido político, legaliza la trampa de las “morochas”, no contempla ninguna norma relacionada con la observación internacional de los procesos electorales. Estas son sólo algunas de las imperfecciones que fueron denunciadas durante el foro.

Pero además, y esto es igualmente grave, desestima principios internacionalmente reconocidos como fundamentales para la realización de elecciones transparentes y menosprecia las observaciones y recomendaciones formuladas por las misiones internacionales de observación que han presenciado los procesos electorales realizados en el país.

Esas misiones electorales constataron que durante la elección presidencial del 2006, bajo la mirada indiferente y hasta cómplice del CNE se cometieron numerosos actos de abuso de poder, de ventajismo e infracciones de las normas de propaganda y publicidad protagonizados por el propio presidente-candidato, ministros, entidades públicas y el partido oficialista; también constaron la participación descarada de funcionarios públicos en la campaña electoral; fueron testigos de las presiones y amenazas ejercidas sobre empleados y funcionarios de la administración pública para que votaran por el presidente-candidato o adhirieran a manifiestos de apoyo a esa candidatura; observaron la presencia intimidante y las actividades no permitidas de los efectivos del Plan República dentro de los centros de votación; constataron violaciones del secreto del voto bajo la forma de “asistencia” a los votantes en el momento de ejercer su derechos al sufragio, etc.

En su informe sobre la elección presidencial la Misión de observación de la Unión Europea señaló que “el CNE dictó 10 resoluciones que regularon aspectos tan importantes del proceso como la postulación de candidatos, la posición de los mismos en la boletas, las normas de financiamiento de la campaña, el procedimiento de acreditación de testigos de los partidos políticos y las normas sobre publicidad y propaganda de la campaña electoral. Algunas de esas normas fueron dictadas en una fase muy avanzada del proceso electoral…”

La LOPE, lejos de remediar esa situación que afecta directamente la credibilidad del electorado en la autoridad y la confianza en el sistema electoral, amplía las facultades reglamentarias del CNE y expande el margen de discrecionalidad de ese órgano para cometer arbitrariedades. La Misión de Observación de la Unión Europea recomendó expresamente en su informe que el nuevo texto legal que se dicte para regir los procesos electorales debe contar con “con el consenso de las principales fuerzas políticas del país, incluidas las que no tienen representación parlamentaria.” Sin embargo, desdeñando también esta recomendación y a pesar de que en la exposición de motivos de la LOPE se proclama “la participación protagónica” como una de las características del nuevo instrumento legal, esa ley tan trascendental para el funcionamiento de la democracia ha sido elaborada a espaldas de la ciudadanía, ignorando las opiniones de los principales sujetos de ese instrumento legal como son los partidos políticos, la sociedad civil y el ciudadano individual. Sin embargo, como dice el refrán “guerra avisada no mata soldado”. Los venezolanos no debemos amilanarnos ante las condiciones adversas que plantea la LOPE. Conscientes de que esa nueva ley pretende eternizar el régimen dictatorial del teniente coronel presidente, en las elecciones legislativas del año próximo debemos participar multitudinariamente para elegir un nuevo poder legislativo que cuente con una composición mayoritaria capaz de restituir al parlamento su condición de poder público independiente y autónomo. De esa manera se podrá también designar un nuevo CNE auténticamente independiente y corregir los vicios, los defectos y desmotar las trampas que se han montado dentro del sistema electoral.

Esa es nuestra oportunidad para restituir al voto el valor que le corresponde como genuina expresión de la voluntad popular.

El Universal, 18 de junio de 2009

Soberana ganga: Venezuela Libre alerta a Brasil sobre garantía petrolera "chimba"

Venezuela Libre, plataforma que reúne a 27 organizaciones de sociedad civil, acudió a la Embajada de Brasil para alertarle a ese país sobre la inconstitucionalidad de la operación de endeudamiento anunciada por el Presidente de la República de Venezuela, ofreciendo las reservas de petróleo de nuestro país como garantía de un préstamo a ser otorgado por el Banco De Desarrollo de Brasil.

Eddie Ramírez de Gente de Petróleo declaró que las reservas petroleras no pueden otorgarse en garantía a ningún país, por cuanto la Constitución en su artículo 12 establece que: “Los yacimientos mineros y de hidrocarburos, cualquiera que sea su naturaleza, existentes en el territorio nacional, bajo el lecho del mar territorial, en la zona económica exclusiva y en la plataforma continental, pertenecen a la República, son bienes del dominio público y, por tanto, inalienables e imprescriptibles. Las costas marinas son bienes del dominio público”.

Tal y como se expresa en el artículo citado, no existe duda alguna que el petróleo venezolano es inalienable, es decir, sobre él no se puede constituir hipoteca de ningún tipo y por tanto no puede ser utilizado como garantía de ninguna operación financiera que adelante la República. Ese principio constitucional es desarrollado por nuestra Ley Orgánica de Hidrocarburos, la cual en su articulo 3 ratifica lo q establece la Constitución Nacional.

Mientras el presidente viene expropiando y hablando de una supuesta soberanía petrolera, vemos que lo que realmente existe es una soberana ganga de hipotecar el futuro de todos los venezolanos. Al presidente no le fue suficiente gastarse los ingresos petroleros más altos que ha recibido Venezuela en toda su historia, sino que también quiere raspar la “olla” de lo que no hay. Quiere hipotecar nuestro petróleo, y con ello nuestro futuro. No conforme con lo anterior hemos visto como el gobierno, no paga a los contratistas deudas pendientes, paraliza elecciones sindicales, no hay pago a los trabajadores de sus reivindicaciones, se come la caja de ahorros de los trabajadores, expropia a contratistas sin pago alguno. ¿Dónde está la soberanía?

Carlos Vecchio del Movimiento de Identidad Ciudadana dijo que Venezuela libre solicitó a la Embajada que le comunique a su gobierno de la inconstitucionalidad de otorgar las reservas petroleras como garantías, por cuanto el gobierno de Brasil estaría asumiendo el riesgo de otorgar un préstamo que no tendría una garantía válida, todo en perjuicio del patrimonio de los brasileños. Y para los venezolanos, no sólo se estaría violando la Constitución, sino que también se estaría comprometiendo la posibilidad de desarrollo de las futuras generaciones, ya que los ingresos que les corresponden serán utilizados para cubrir gastos corrientes de hoy.

Venezuela Libre enviará esta misma alerta a los miembros del Congreso Nacional de Brasil, Contralor General de Brasil y al Presidente del Banco De Desarrollo del Brasil.

Voluntades por Globovisión


Un grupo de personas integrantes de las organizaciones que conforman a Venezuela Libre, acudió este domingo 14 de junio al mediodía a la sede de Globovisión para entregar un cheque simbólico por un monto de más de veinte millones de voluntades.

Carlos Vecchio, de Movimiento de Identidad Ciudadana, explicó que esta era una manera de demostrar al canal y sus trabajadores que millones de Venezolanos se oponen al cierre del canal.

Una dosis de realismo y no precisamente mágico / Olga Ramos

Ninguna polaridad se resuelve en el mismo nivel de consciencia que se genera (Carl Jung)

En estos días, quizá los más difíciles de sus vidas para algunos, es casi inevitable pensar que ahora si tocamos fondo, que nada puede empeorar y que, en el momento menos pensado, ocurrirá algo, el tan ansiado milagro, que pondrá remedio definitivo a la espantosa crisis que el país está sufriendo. Se trata de una reacción absolutamente natural que emana de nuestros más profundos deseos, expresa nuestra resistencia a asumir lo que efectivamente nos está sucediendo, y a asimilar los cambios que, de facto, Venezuela ha experimentado.

Sin embargo, aunque no nos guste, sabemos que la mayoría de las evidencias señalan precisamente lo contrario, que estamos al comienzo de un período en el se profundizará la crisis en todas sus dimensiones, en el que la polarización y las agresiones seguirán en aumento, así como lo hará la inseguridad, y en el que seguirá disminuyendo notable y progresivamente la calidad de nuestras vidas. Es decir, vamos en caída libre, p’abajo y en picada. Decir esto no debe ser muy bien visto que se diga, pero no decirlo resulta realmente ingenuo.

El día en que se nos vuelen los tapones
Un panorama como éste, hace que sintamos una presión a la que la mayoría no estamos acostumbrados, a la que seguramente y con sobrada razón, nos revelamos y que muchas veces también nos hará cuestionarnos sobre nuestra capacidad de supervivencia ante lo que estamos viviendo. En ciertas ocasiones, y con este cuestionamiento en mente, no podemos evitar echar la mirada atrás y recordar a quiénes los rebasó la magnitud de la crisis y desafortunadamente ya no nos acompañan. Y es que a pesar de la creencia popular que dice que la vida no te pone en situaciones que no estés en capacidad para enfrentar y superar, cuando nuestras vidas entran en crisis, por la razón que sea, no siempre se cumple esta premisa.

Así, haciendo un rápido y doloroso inventario, recordamos a los amigos que desarrollaron una inesperada e incurable enfermedad, muriendo por ella; a otros, que no llegaron a manifestar enfermedad alguna pero murieron de un infarto; también a quienes en menor cuantía, en un acto imposible de calificar, se quitaron la vida; y finalmente, a otros, los menos afortunados, aquellos que, aunque no llegaron a morir, tampoco nos acompañan, porque, de hecho, nos abandonaron cuando se les “volaron los tapones”, o se dedicaron al alcohol, o a las drogas.

Menuda fauna, diría mi padre, pero lo cierto es que todos ellos eran unos personajes interesantes, grandes apasionados por la vida y por el país, algunos más pasionales y otros más ponderados, pero la mayoría dotados de una excepcional inteligencia. A todos ellos, con mayor o menor frecuencia, estoy segura que muchos los extrañamos y aunque no estamos muy conscientes de ello, también sentimos que, literalmente, esta crisis les arrebató la vida y seguramente nos preguntaremos, en algunas ocasiones, cuantos de nosotros correremos con la misma suerte y a cuántos también se nos podrían volar los tapones.

El sino de la exclusión o cuando la exclusión no cambia de signo
Obviamente, este panorama no estaría ni remotamente completo si no decimos también que para muchos, extranjeros y venezolanos, habitantes de este país, no son precisamente éstos los días más difíciles, que quiénes habitan en algunas zonas rurales solamente han experimentado el olvido y la pobreza a lo largo de sus vidas, y que en muchas otras zonas rurales y urbano-marginales, las situaciones difíciles han constituido el sino con el que se teje su cotidianidad desde hace más de dos décadas, cuando comenzamos a percibir, con rudeza, los indicios de esta crisis.

Así es, por mucho que algunas personas perciban con desespero los embates de esta crisis sólo en los últimos años, tenemos que reconocer su existencia previa y asumir, de una vez por todas, que lo que hoy experimentamos, no es más que su profundización y extensión a otros grupos sociales y, en última instancia, la consecuencia de haber permitido que nos convirtiéramos en una sociedad altamente excluyente, que no supo atender a la crisis que sufría en diversas dimensiones. Una sociedad que tenía un aparato productivo poco robusto, en el que muchas de las empresas dependían de la intervención del Estado para ser exitosas; en la que comenzaron a hacer mella los valores, al punto de llevarnos a incluir expresamente su enseñanza en las escuelas; y en la que el sistema judicial era muy poco eficiente. Una sociedad constituida en su mayoría por indolentes habitantes, en la que “los ciudadanos ejemplares” eran las honrosas excepciones, en la que el ventajismo o la tristemente elogiada “viveza del venezolano” se consideraba una de las características con la que mejor se identificaba nuestra idiosincrasia, en la que “las leyes” se hacían “para violarlas”, en la que los desacuerdos con la autoridad se respondían con actitudes derivadas de la premisa que nos acompaña desde los tiempos de la colonia, “se acata pero no se cumple”, todos éstos rasgos propios de una institucionalidad bastante débil.

Se trataba de una sociedad en la que la dirigencia política se fue alejando progresivamente del pueblo, el clientelismo se convirtió en el mecanismo por excelencia para garantizar la filiación de la gente a los partidos, los partidos se dedicaron a colonizar todos los espacios de participación ciudadana para garantizar su control, el Estado no existía más allá del gobierno, las malas prácticas y la ausencia de controles comenzaron a borrar la línea que garantizaba la separación de los poderes y a dar campo abierto a la corrupción. En esta sociedad poco se valoraba el trabajo y el desempeño, las decisiones de políticas públicas podían estar bastante alejadas de los criterios técnicos y se apreciaba un incipiente profesionalismo en la función pública.

Esta sociedad altamente excluyente en la que nos convertimos, además, veía a la pobreza como un problema a resolver y no como una característica indeseable del sistema que requería, para dejar de formar parte del mismo, un profundo cambio en las reglas del juego en lugar de las reiteradamente utilizadas medidas “remediales” o compensatorias que lo único que lograban era correr la arruga.

Los agregados “revolucionarios”
Esta es la base, el punto de partida con el que iniciamos la mal llamada experiencia “revolucionaria” que hemos vivido durante estos últimos 10 años. Experiencia que, a pesar replicar de forma magnificada los problemas y errores que veníamos acumulando y agregar muchos otros, abrió un espacio de inclusión para un gran porcentaje de la población que, de otra forma, nunca hubiese tenido oportunidad de sentirse incluida. Claro está, esta inclusión, en gran medida, es más afectiva y emocional que efectiva y más efectista que eficaz, dado lo temporal y endeble de los mecanismos que la sustentan.

Sin embargo, la apertura de este espacio de inclusión, independientemente de sus problemas de eficacia, no ha contribuido a la disminución del carácter altamente excluyente de nuestra sociedad, ya que, paralelamente a su apertura se aplicaron nuevos mecanismos de exclusión mucho más abrasivos y violentos que los que existían previamente; mecanismos fundamentados en la filiación política, con los que se amplió la base de exclusión social, económica y política, al afectar a un amplio grupo de personas, anteriormente incluidos, por el sólo hecho de que, puntual o permanentemente, ejercieron su derecho a disentir, a pensar diferente y en última instancia, se negaron a asumir una actitud de sumisión política frente al centro del poder.

En esta profundización de la crisis, acompaña al aumento de la exclusión y de muchos de los problemas previamente existentes, la aplicación de una estrategia indiscriminada destrucción institucional y la utilización de la polarización política, como mecanismo para garantizar el control total del poder por el grupo que gobierna. Esta polarización y es necesario también reconocerlo, ha calado profundamente en la sociedad, permitiendo que emerjan características poco agradables y para algunos desconocidas o ignoradas, de nuestra idiosincrasia, características como el clasismo, el racismo, la xenofobia, pero sobre todo, el resentimiento.

Es imperioso un cambio de consciencia
Este es el país que actualmente tenemos y frente a él, algunos se niegan a asumir que el cambio, en muchos aspectos, ya se ha hecho efectivo; que, nos guste o no, la sociedad tiene nuevas propiedades que han emergido de facto, que están ahí y están para quedarse, a menos que hagamos algo para que emerjan nuevas propiedades, las que efectivamente queremos para Venezuela, y que en muchos casos, si nos atrevemos a asumir como cierta la situación base anteriormente descrita, entenderemos que las mismas serán nuevas porque no se encontraban realmente presentes en el pasado inmediato. En otras palabras, la Venezuela que vemos es la que tenemos, ella es solamente la evolución de la que tuvimos y que no quisimos ver como era en todas sus dimensiones y sólo podremos tener otra, como la que soñamos, cuando seamos capaces de reconocer que así es, y en consecuencia de trabajar persistente e incansablemente para construirla.

El primer paso, entonces, para poder enrumbarnos hacia la efectiva salida de la crisis, es aumentar nuestra consciencia sobre lo que aconteció y acontece, así como, darnos cuenta de que a lo largo de estos 10 años, hemos pasado más tiempo paralizados por el miedo o dedicados a evitar la destrucción de lo que teníamos y apreciábamos, que realmente concentrados en la construcción de una Venezuela diferente, una Venezuela cimentada en la inclusión. Este aumento de consciencia nos permitirá ponernos efectivamente en los zapatos del otro, de todos los anteriormente excluidos, y viendo más allá de lo obvio, profundizar en la comprensión y transformación de las creencias y las prácticas que sirvieron de base para lo que actualmente tenemos.

Solamente si asumimos que el país que vemos es el que tenemos y no otro, podremos avanzar en su reconstrucción, porque entenderemos que el mal llamado proceso “revolucionario” y todas las aberraciones que ha producido desde el poder, están cimentadas en las creencias y malas prácticas de nuestro pasado. Asumirlo, es el primer paso para poder trabajar en cambiarlo, ya que, su caracterización nos indica el signo de las cosas que no queremos reproducir.

La Mutación de la Resistencia / Vladimiro Mujica


Una forma importante de evaluar si un movimiento político o social está avanzando sus objetivos es observar con detenimiento la reacción de los adversarios. Bajo este criterio, la estrategia electoral de la sociedad democrática venezolana ha sido tremendamente exitosa. La adopción de la ruta electoral permitió infringirle la derrota política más importante al gobierno de Hugo Chávez con el referendo del 2 de diciembre de 2007.

Lo mismo que entendió la oposición, lo entendió el gobierno. La consolidación del voto opositor, que recoge a más o menos la mitad del electorado, constituye un riesgo inadmisible para el régimen chavista que puede ver amenazada su hegemonía en la Asamblea Nacional y, eventualmente, la propia presidencia de Chávez. Por ello, la respuesta ha sido brutal: Incrementar la represión, criminalizar la disidencia y sabotear la gestión de los gobernadores y alcaldes opositores. Todo ello tiene como objetivo estratégico debilitar la confianza opositora en la eficacia del voto y provocar la impresión de que aún obteniendo triunfos electorales éstos serán desconocidos de hecho por la todopoderosa maquinaria del régimen.

Cada vez está mas claro que el chavismo ha tomado una decisión estratégica de no permitir su desplazamiento del poder a través de la votación popular. Las consecuencias de esta decisión para la democracia venezolana son múltiples y muy graves, pero la misma no debe confundirse con la decisión de no tener elecciones. La estrategia es mucho más maquiavélica: Se trata de dividir, confundir y atemorizar a la oposición para que su participación deje de ser una amenaza. Si eso se logra, entonces tendremos las elecciones más limpias de la Vía Láctea. Unas que el CNE podrá exhibir con orgullo frente al mundo y que el régimen usará ampliamente para demostrar la calidad de la democracia venezolana. Es solamente frente al escenario de una amenaza electoral creíble que el chavismo adoptará la otra versión de su decisión estratégica, una que lo llevaría a escalar la represión y el sabotaje. Es decir, no dejarse sacar del poder por elecciones no significa necesariamente no tener elecciones sino convertirlas en retos ineficaces a la hegemonía chavista.

Para la oposición es vital entender la perversa calidad del doble juego del chavismo que sólo es posible por el ventajismo, carente de todo escrúpulo democrático, que se ejerce desde la Asamblea Nacional y los otros poderes públicos. No perder el sentido del valor estratégico del voto es esencial y ello debe mantenerse con claridad independientemente de la naturaleza de las trampas y reglas que el régimen adopte para consolidar el dominio de la minoría sobre la mayoría. Usando una analogía biológica, se exige de la oposición que en materia electoral actúe como un virus mutante de adaptabilidad ilimitada frente a las maniobras chavistas. Si cambian las reglas, se cambian las conductas, pero se mantiene la misma voluntad indeclinable de no ceder en el terreno electoral.

La consigna de cara a las elecciones del año próximo debe ser: “Qué no se pierda ni un solo voto para la Libertad y la Democracia”. Esto significa que la oposición debe mantener una disciplina a prueba de ambiciones pequeñas y conductas divisorias. Es indispensable la instrumentación de Alianzas Perfectas que conduzcan a maximizar la efectividad del voto opositor sin importar el conjunto específico de reglas electorales que imponga el régimen. La necesidad de disponer de una tarjeta única también se impone como una respuesta políticamente inteligente frente al abuso.

Evidentemente el disponer de una estrategia clara en materia electoral no resuelve todo el problema de una estrategia opositora, pero despejaría considerablemente el terreno para evitar que nuevamente se cometan costosos errores como los que ocurrieron en las elecciones regionales que nos llevaron a perder entre dos y tres gobernaciones, incluyendo la vital del estado Bolívar, y más de cincuenta alcaldías. Si hacemos todo bien con las reglas actuales, y creciendo un poco en algunos estados, es posible amenazar la mayoría chavista en la AN. Sin alianzas perfectas podemos pasar de alrededor de 50 diputados a unos 12. La situación empeora con cualquiera de los leoninos proyectos que están bajo discusión en la Asamblea y que anulan el principio de representación proporcional y, peor aún, redefinen los circuitos electorales.

Al inmenso reto de mantener un claro código de conducta electoral se le une el de devolverle la eficacia a la protesta. En Venezuela están ocurriendo abusos de poder inconstitucionales prácticamente a diario y la protesta sobre los mismos es intensa pero sin efectividad política, porque el gobierno ha encontrado la forma de lidiar con los conflictos al menudeo. Actuar en la contingencia política y organizar a la gente para la protesta son las dos tareas para una dirigencia opositora que no termina de consolidarse y cuya urgencia ya no puede ser exagerada. La oposición democrática cuenta con fortalezas muy importantes pero que no pueden movilizarse por la carencia de dirección estratégica. De la rapidez con que ésta se articule dependerá que la mutación política sea posible antes de que la aplanadora del régimen termine por quebrarle el espinazo al país.
El Venezolano/ND